El bofetón de David Hurtado a un articulista de ABC

“‘Soleá, dame la mano’ no es para nada mejor que ‘Cristo del Amor’ de Escámez”

Lo firmaba José Cretario, al que todos relacionan con el comunicador y presentador de El Llamador de Canal Sur, medio público, Fran López de Paz y rezaba así: “Por encima de los gustos personales, la falta de conocimiento es lo que hace que se diga que el Cachorro va mejor con cornetas que con banda de plantilla completa. Amargura, Margot, Saeta Sevillana, Virgen del Valle forman parte de la gran música. Ninguna de las otras, ni siquiera las del mítico Escámez están a esa altura. Es como comparar la Novena de Beethoven con cualquier canción del Fary”.

La respuesta

Las críticas ante esas afirmaciones no se han hecho esperar en las redes sociales, pero la más contundente ha venido, precisamente, de una voz autorizada, la del compositor, David Hurtado, quien en su cuenta en X, ha sido muy gráfico, seguramente, para desgracia de uno de los opinadores más ácidos de la Semana Santa sevillana.

“Nunca me cansaré de decirlo, por puta pedagogía. La calidad musical no tiene nada, absolutamente NADA que ver con la complejidad, ni con la cantidad de recursos técnicos desplegados en una obra”, comienza señalando Hurtado. 

El ejemplo de Mozart

El músico recuerda, a este respecto, que “Mozart usaba muchísimos menos recursos que, por ejemplo Rachmaninov, y a nadie se le ocurriría decir que el primero es peor que el segundo”. 

Por lo que, para Hurtado, “pasa igual en todas las artes. El ábside de San Clemente de Tahull es mucho más simple que la Capilla Sixtina, pero ambas son obras capitales. Cada época, cada autor a titulo individual, y por supuesto – y esto último es muy importante – cada tipo de instrumentos o grupo instrumental que se usa para componer, maneja un lenguaje formado por un conjunto de recursos idiomáticos y técnicos que es lo que constituye el estilo”. 

Y ahí llega la pregunta de Hurtado, “entonces ¿En qué hay que fijarse para saber si una obra es buena o no? Pues, precisamente, en qué es capaz de hacer el artista con esos recursos, pocos o muchos. Cómo los combina, los desarrolla y les saca el máximo partido o no”. 

“‘Soleá, dame la mano’ no es para nada mejor que ‘Cristo del Amor’ de Escámez”

En ese sentido, el artista evoca que “decía Stravinsky (el que escuchaba lo que veía), que cuantas más limitaciones técnicas se pusiera a priori un artista a sí mismo sería mejor, porque se vería obligado a agudizar su ingenio. ‘Soleá, dame la mano’ no es para nada mejor que ‘Cristo del Amor’ de Escámez. Son dos obras maestras en las que los autores han explotado al máximo los recursos de los que disponían al crearlas (muy pocos en el caso de Escámez, corneta pura y dura)”. 

“Es más -prosigue Hurtado-, me atrevería a decir incluso, que en el caso de Escámez, la genialidad es aún mayor, ya que con un instrumento que no estaba diseñado más que para simples toques militares, consigue crear una obra profunda y cargada de dramatismo”. 

Pedagogía

El músico concluye afirmando que “hace falta mucha pedagogía artística, y sobre todo musical. Pero por favor, tenemos un tesoro que se llama música procesional con varias caras: la banda de música, las CcyTT, las agrupaciones, la música de capilla y por supuesto la saeta. En cualquiera de estas modalidades se puede alcanzar lo sublime o llegar al esperpento. Escuchad música, mucha música, de todos los estilos; y leed sobre ella. Es la mejor forma de entrenar el oído y el buen juicio. Al final veréis que así incluso se disfruta más la música”.