Córdoba, ⭐ Portada

El borrador de estatutos de Gómez Sanmiguel pretende impedir que haya cofradías que salgan o se recojan en la Mezquita Catedral

Este martes han tenido lugar, en el salón de actos del Obispado en la calle Torrijos, sendas asambleas de hermanos mayores en las que, además de aprobar el presupuesto, la cuantía de la obra social conjunta para 2020, las cuentas de la Agrupación entre enero y junio de 2020 y recibir la confirmación oficial de la convocatoria de elecciones prevista para el próximo 18 de septiembre, los hermanos mayores han recibido un borrador de nuevos estatutos -«un documento de trabajo»- para regir el organismo cofrade. Entre los aspectos más llamativos del texto se incluyen las exigencias a las nuevas hermandades que pretendan agruparse y la pretensión de impedir la utilización de la Mezquita Catedral como punto de partida o final de la salida procesional.

En concreto, el texto entregado a los hermanos mayores este martes establece, en su artículo 6, que para poder solicitar el ingreso como miembro de la agrupación serán necesarios requisitos como tener un número de hermanos no inferior a 200, llevar más de 10 años procesionando en las vísperas de Semana Santa, que los actos de culto externo y salidas procesionales cuenten con la suficiente presencia de fieles siendo necesario que en el caso de las salidas procesionales, en los últimos 3 años, el número de hermanos de luz no haya sido inferior a 100, en los casos de Hermandades con un solo paso, o de 150, en el caso de Hermandades con dos, que las imágenes y los elementos procesionales, hábito nazareno, estado de ejecución del paso o pasos, etc… se correspondan con la forma tradicional de estas expresiones de la piedad popular en nuestra Semana Santa -requisito éste que coincide con el exigido para incorporarse a la nómina de corporaciones que realicen Estación de Penitencia en Semana Santa– y que no existan dudas razonables sobre la viabilidad de realizar la estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral y completar su regreso desde su sede canónica.

Aspectos extremadamente llamativos considerando algunos casos de cofradías que, o bien no salen, o bien no se recogen en su sede canónica o cuyo hábito no está en consonancia con el estilo tradicional de los nazarenos andaluces, por lo que resulta inevitable relacionar estos requisitos con la realidad de algunas cofradías cordobesas. Cuestiones que no han supuesto problema alguno en dos mandatos de Francisco Gómez Sanmiguel y que parecen haberse convertido en un hándicap infranqueable a escasas semanas de dejar de ser presidente de la Agrupación. Tanto es así que el artículo 8 del borrador establece expresamente que las cofradías deberán iniciar y finalizar sus salidas profesionales desde la respectiva sede canónica salvo que por causa de fuerza mayor debe hacerse desde otro templo y sin que en ningún caso pueda tener lugar la referida entrada o salida procesional en la Santa Iglesia Catedral salvo que esta dejará de formar parte de la Carrera Oficial. Un artículo que promete traer cola con independencia del hecho de que Gómez Sanmiguel deje la patata caliente encima de la mesa para que sea su sucesor, o sucesora, quien tenga que lidiar con todo lo que supone. 

Como extraordinariamente llamativa es la obligación para los miembros de la Agrupación -las hermandades- de «Guardar la debida reserva respecto de los asuntos que se sometan a debate en las reuniones de la Asamblea, los cuales tendrán el carácter de secretos hasta su comunicación oficial». Una obligación curiosa que da a entender que las habituales filtraciones se producen por parte de las hermandades, cuando todo el mundo sabe de dónde han procedido casi siempre.

Consideraciones aparte, conviene subrayar que sin lugar a dudas la mayor carencia del mandato de Francisco Gómez Sanmiguel al frente de las cofradías cordobesas es la incapacidad para lograr la aprobación e implantación de nuevo cuerpo regulatorio y normativo, estatutos y reglamento, para el máximo órgano de representación de las hermandades cordobesas y por ende la relación de todas y cada una de ellas y la regulación implícita de su funcionamiento. Cabe recordar que en marzo de 2019 tuvo lugar el último intento fallido al respecto, con el sonoro rechazo del pleno de penitencia al reglamento presentado por el presidente.

Con anterioridad, varios han sido los conatos fracasados para aprobar unos nuevos estatutos, con la creación incluso de comisiones concebidas al efecto, que no llegaron a buen puerto. Por todo ello bien podría decirse que este asunto es el gran suspenso de la gestión de Gómez Sanmiguel, pese a ser un punto de su programa. De ahí que llame poderosamente la atención que, a escasas semanas de concluir su mandato, se haya convocado a los hermanos mayores para recibir el mencionado «documento de trabajo sobre los nuevos estatutos», tal y como ha sucedido en la asamblea celebrada esta noche, para que sean otros los que tengan que resolver al respecto. Un documento que, en cualquier caso, deberá ser enriquecido por las aportaciones de las hermandades o directamente rechazado.

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