Córdoba

El Caído regresa a casa

Nuestro Padre Jesús Caído ha regresado a su capilla en San Cayetano tras la restauración a que ha sido sometido durante algo más de un mes en Regespa. El responsable de Regespa, Enrique Ortega, ha elaborado un informe donde explica la intervención acometida con motivo de la humedad que afectó a la imagen por la gotera del camarín. Se ha secado la madera y se ha tratado la encarnadura eliminando los efectos del agua. Este jueves ha sido colocado en un altar provisional a la espera de la reparación de las filtraciones del tejado y donde estará expuesto al culto de sus fieles devotos. Por otra parte, este domingo, la misa de una será de acción de gracias por el regreso de nuestro Titular. 

El pasado 23 de diciembre, la Hermandad de Jesús Caído informaba mediante un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de información que se había visto obligada a retirar de nuevo del culto a la imagen del Nazareno de San Cayetano toda vez que la abundancia de lluvia en Córdoba había hecho estragos, la capilla de Jesús Caído en la iglesia de San Cayetano también había sufrido las consecuencias de los litros caídos y se habían producido algunas filtraciones de agua, concretamente en el camarín del Señor.

Según explicaba la corporación del Jueves Santo, la humedad había vuelto a afectar a pequeñas zonas del pie y brazo derecho de la imagen. Por tanto, dado que era necesario que se secaran por completo las partes afectadas, en un ambiente controlado de humedad y temperatura, reparar una pequeña grieta en el talón y, al mismo tiempo, observar si aparecía algún daño adicional, Nuestro Padre Jesús Caído había sido trasladado de nuevo al taller del restaurador Enrique Ortega (Regespa), donde debía permanecer hasta su completa recuperación. 

En la víspera de Reyes, la corporación volvió a informar al respecto, precisando que «la madera estaba seca». Enrique Ortega, restaurador de Jesús Caído y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, comunicaba sus primeras impresiones tras la semana y media de estancia de Nuestro Padre Jesús Caído en su taller.

Así, Ortega informaba que la imagen estaba libre de toda humedad en la madera después de estos días en un ambiente seco y controlado. Tras la minuciosa observación de la evolución de las humedades, el restaurador concluía que el estado de la policromía era similar a cuando llegó a su taller, por lo que no había sufrido deterioro posterior, sin formarse burbujas o deformaciones en la misma. 

A partir de ahora -subrayaba la hermandad-, vendría un trabajo delicado consistente en eliminar los restos de humedad que aún permanecían en algunas zonas del pie derecho y brazo derecho, concretamente entre las capas de pintura, lo que había deteriorado el color de esas pequeñas zonas no visibles de la encarnadura, que ha vuelto a recuperarse.  

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