El Calvario presenta al obispo los actos que llevarán a cabo con motivo del 300 aniversario de su fundación con una salida extraordinaria en el horizonte

La Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Calvario de Córdoba se reunió el pasado 29 de octubre con monseñor Demetrio Fernández para exponerles el programa de actos cultuales y evangelizadores que pretende llevar a cabo con motivo de la celebración de los 300 años de su fundación como Hermandad. El prelado acogió el programa con interés y confirmó su asistencia a los actos que la Hermandad le ha invitado.

El programa abarcará de marzo de 2022 a marzo de 2023 y el objetivo es ayudar a los devotos a renovar la fe y la vida cristiana en torno a la imagen de Ntro. Padre Jesús del Calvario, venerada en la parroquia de San Lorenzo. Entre las actividades que tienen programadas destacan el quinario inaugural, oración diaria en la capilla del Señor del Calvario, adoración eucarística y rezo del Santo Viacrucis durante todos los viernes del año, retiro y charlas de formación, conferencias, acción social y caritativa, celebraciones culturales y convivencias, exposiciones, una procesión del Señor del Calvario por el barrio de San Lorenzo, acciones evangelizadoras y un congreso de Hermandades de Jesús Nazareno.

Entre estas propuestas goza de un lugar de privilegio la celebración de una salida extraordinaria, siempre y cuando sea aprobada por los organismos competentes. Una salida de ambos titulares de la cofradía, Nuestro Padre Jesús del Calvario y Nuestra Señora del Mayor Dolor, Una salida extraordinaria que sería la guinda culminante de una conmemoración para la cual Murillo tiene pensadas otras interesantes propuestas que irá desvelando paulatinamente, pero que ya de por sí, se erige como un reclamo especialmente llamativo para una fecha que pasará a la historia de la hermandad y deberá ser un elemento que facilite la evidente revitalización que la entidad ha venido experimentando en los últimos años con notable éxito.

Cabe recordar que en el año de 1722 quedaba constituida la hermandad del Calvario – previa aprobación de sus estatutos el 20 de julio del mismo año, cuando el obispo Marcelino Siuri sancionó la Constitución de la Cofradía –. Una corporación que dio sus primeros pasos en torno a la talla de un nazareno de pequeñas dimensiones y estilo rococó, realizado en 1723 por el trinitario Fray Juan de la Concepción, formado en Granada y autor de una prolífica obra religiosa. El proceso de ejecución de Nuestro Padre Jesús del Calvario fue acometido tras el encargo de la joven corporación, sin duda influenciada por su extraordinaria relación con los hermanos del cercano convento de Nuestra Señora de Gracia.

Aunque la práctica del Vía Crucis – muy extendida y de gran relevancia en el siglo XVIII – había sido sin duda alguna la clave del funcionamiento de la cofradía en sus primeros pasos antes incluso de la llegada del dulce y aniñado nazareno, esta se intensificó aún más con Él, dando lugar a una tradición que se llevaba a término cada viernes, domingo y festivo. Hasta la venida de estos días, el Señor aguardaba en el templo, cubierto por velos de los que quedaba despojado para acudir en solemne rezo hasta el Calvario, ubicado en el Marrubial, lugar hasta el que le seguían en el ejercicio una gran cantidad de devotos y cuya primera edición tuvo lugar el 15 de agosto de 1722. Este origen, que se pierde en la memoria de los tiempos, fue el punto de partida de la cofradía que cada Miércoles Santo tiñe de morado las calles de Córdoba.