El capirote | El retablo desaparecido

A lo largo de la historia, Sevilla ha sido un centro destacable en cuanto a retablos callejeros. Eva Fernández de Paz realizó un estudio recogido en Religiosidad popular sevillana a través de los retablos de culto callejeros, que hoy en día sigue siendo indispensable para conocer, por ejemplo, las devociones que poblaban las calles durante siglos.

Algunos acabaron permaneciendo, pero la mayoría desapareciendo, haciéndolo también los bienes que poseían. En la actualidad ha quedado un reducido número, si bien es cierto que los retablos que hoy observamos difieren bastante de aquellos frente a los que se celebraban novenas, rosarios e incluso procesiones.

Ubicación donde se encontraba el retablo. Foto: BenBaso

La mayoría de retablos de la Sevilla actual están protagonizados por grandes devociones. Desde la plaza más conocida hasta la más recóndita callejuela, los faroles pueden en estas frías noches de invierno revelarnos el rostro de la Macarena, el Gran Poder o la Esperanza de Triana. Pero los cambios son constantes y la Asociación BenBaso aborda uno de grandes dimensiones que desapareció hace décadas.

Terminó 2025 con la restauración de los muros exteriores de la iglesia de San Esteban. El humo, sobre todo de los coches, había oscurecido las paredes, ha dejado al descubierto una nueva paleta cromática. Debido a la limpieza, se ha descubierto el descubrimiento de una hornacina que albergó un retablo público, que acabó desapareciendo para no regresar jamás.

Más datos se conocen de otro cerámico, que se encontraba junto a la portada de la calle San Esteban, en el que se apreciaba la Virgen de la Luz, titular de la corporación letífica cuya imagen es procesionada cada mes de septiembre. La obra, que salió de cerámica Santa Ana, se acompaña de un marco de Emilio García Ortiz, datado en los años cuarenta del pasado siglo. En los años 70 terminó retirándose y recaló en la Casa de Pilatos. Hay quien lo recuerda todavía e incluso quien llegó a imaginarlo en su ubicación primitiva después de las restauraciones que se sucedieron en los años 90 y en el año pasado. Sin embargo, no ha sido así, quedando como recuerdo algunas instantáneas donde puede apreciarse hace décadas.

Desde la Asociación BenBaso recuerdan además que el edificio fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1968, siendo BIC en la actualidad. La catalogación como tal recoge que estos inmuebles lo son con todo lo que poseen, por lo que el retablo sería una pieza que debería volver a su emplazamiento, conservándose como así lo establece la ley. No estaría de más que tanto la hermandad como organismos oficiales (Junta de Andalucía, Fundación Casa Ducal de Medinaceli) estrecharan lazos para que se recupere una parte de nuestra historia reciente.

El retablo en su emplazamiento. Foto: BenBaso