Volver la vista atrás es más que necesario sobre todo en tiempos donde la globalización amenaza con la homogeneidad en las cofradías. Los centros dominantes no siempre han sido los mismos, variando desde hace siglos. Así, la religiosidad popular del norte fue extendiéndose por el resto de la península a medida que avanzaba la Reconquista, adaptando cada región su sentir a unas manifestaciones que después de tantas centurias no nos son ajenas.
La cofradía del Rosario de Écija se fundó en 1551, estando su sede canónica en la iglesia conventual de San Pablo y Santo Domingo. La imagen contó con gran fervor antaño, siendo la corporación rosariera más antigua de la provincia de Sevilla. La titular se atribuye al círculo de Pedro Millán, más concretamente a uno de sus hijos, Juan Millán, y volverá a recorrer las calles de la ciudad tras varias décadas sin hacerlo. En 2021 fue restaurada por María del Valle Rodríguez Lucena
Entre los actos, la novena, que se extenderá desde el domingo 28 de septiembre al día 6 de octubre, la función principal de instituto, el día 7 o el besamanos del fin de semana del 11 y 12 del mismo mes. Los domingos de octubre la cofradía realizará rosarios de la aurora desde distintos conventos y parroquias, añadiéndose otra de las novedades. Del primero, el de las Hermanas de al Cruz, se pasará al convento de la Merced, el tercero lo hará desde Santa Inés y el último desde las hermanas dominicas de Santa Florentina.
Un nutrido programa donde la fecha más esperada será la de la salida de la imagen de Nuestra Señora del Rosario, con motivo del Año Jubilar de la Esperanza. Irá en peregrinación en andas hasta la parroquia mayor de Santa Cruz, donde tendrá lugar la celebración de la Eucaristía.
La cofradía no solo pone en valor la devoción a la Virgen del Rosario, sino que devuelve a Écija unas estampas perdidas que solo recordarán los mayores de la ciudad. En ocasiones, para innovar no hace falta mirar más allá sino buscar en los propios orígenes.






