En la víspera de los Reyes Magos, tiene quien suscribe este artículo intención de pedir a sus majestades de oriente regalos para diversas personalidades relacionadas con el universo cofradiero. Porque nos han acompañado durante el año que viene y queremos que sigan haciéndolo en un 2025 donde volverán a ser protagonistas de algún u otro modo, como lo han hecho el pasado. Vaya por delante que el título lo he tomado de una publicación periódica de finales del siglo XIX con la que me topé el otro día en la hemeroteca municipal, por si surge alguna voz discordante de escasa innovación, que siempre puede haberla. Así que, aclarada tal cuestión, pedimos para este año:
Originalidad:
Para el periodista Javier Macías, que cada vez que lo veo en un vídeo parece un imitador de un imitador de Paco Robles. Ser auténtico debía ser condición sine qua non para estar en los medios. Porque Paco Robles solo hay uno, y ya que estamos en el mundo, mostrémonos sin imposturas dejando sello propio.
Entradas de Giglon:
Para el presidente del Consejo, Paco Vélez, ojalá los Reyes Magos traigan un evento tan importante que tenga que sacar entradas a través de Giglon. Él, que afirmó que toda la venta se hizo sin arrojar problemas, necesita sacar tickets para eventos y que le duren algo así como hora y media, que es lo que tardaron en general de media todos los que pudimos al final adquirir las sillas para la procesión magna de diciembre.
Un libro de ortografía:
Para López de Paz, a quien hay que recordarle que plácet, lleva tilde en la primera sílaba, ya que es llana. Recae la intensidad en la penúltima sílaba y no lleva tilde cuando terminan en n, s o vocal, así que aquí ha de marcarse. También los puntos finales se colocan cerrando las comillas y no antes. Especial atención merecen los interrogativos indirectos.

Una entrada para GH Dúo:
Uno de los realities de Telecinco es Gran Hermano Dúo, caracterizado porque se compite en parejas o algún trío y sus miembros no se pueden ni ver. Entran en la casa para limar sus diferencias. Una entrada para este concurso donde acudan juntos Salustiano, autor del cartel más polémico de los últimos años- y José Roda Peña, artífice que fue de el artista fuera designado para pintar el cartel. Después de la que le cayó hay quien, siendo amigo cercano de Roda, ni siquiera le preguntó cómo había abordado esta polémica, como me remarcó el año pasado este mismo colega.
Estudio sobre la Rosa de Oro:
Ignoro si existe algún catálogo de imágenes y personalidades que han recibido la Rosa de Oro. Si es así, pido uno para Mario Daza, que no dejó de recordar a través de la señal de la hermandad de la Macarena que la dolorosa era la primera en recibir tal distinción. No fue la primera, ni la segunda. Es la tercera. Cuando se divisen estos vídeos pasados los años sobre un acontecimiento trascendental para la historia de la ciudad, nadie recordará que Mario Daza se equivocó. Sí quedará sobrevolando en el aire cómo la corporación de la Madrugada encargó al periodista una retransmisión histórica donde se incurrió en un error unas cuantas veces. Hay más ejemplos, pero tampoco van a traer los reyes una enciclopedia.
Felicidad:
A raudales para José Carlos Coutiño, por ser uno de los colaboradores más auténticos de los últimos años en lo que a programas cofradieros se refiere. En una etapa donde proliferan los trajes de chaqueta y la falsedad, los «bienqueda», los que van escribiendo en columnas opiniones y, por detrás, piden disculpas, los que se llevan bien interesadamente para poder tener las últimas noticias, los que saben mucho y lo expresan solo para engrandecer su ego… Viva la frescura de los colaboradores que asisten a los programas de televisión, las personas normales, los que inundan los espacios donde están de autenticidad.






