Cualquier paso que den las hermandades es mirado con lupa por parte de quienes pertenecen al universo cofradiero. O incluso sin que forme parte de él, porque en esta bendita ciudad es difícil mantenerse al margen.
Diciembre se despide con polémica en la sevillanísima corporación penitencial de San Juan de la Palma. Pero antes de llegar hasta el asunto en sí es necesaria recordar una de las polémicas más vergonzosas y vergonzantes que hemos padecido en los últimos tiempos. Javier Macías, que es un periodista que trabaja en ABC, anunciaba que el Ministerio de Cultura sacaba a la luz imágenes prohibidas de los cristos de Sevilla —bajo gobierno del PSOE—.
Lo que era ni más ni menos que un documento fotográfico de excepcional importancia para restauradores e imagineros que, a fin de cuenta es a quienes debemos agradecer que las imágenes gocen de un óptimo estado de salud, terminó provocando una reacción airada por parte de hermandades y rancios. Y un rechazo absoluto por catedráticos, profesores de Historia del Arte y Bellas Artes, restauradores y afines del gremio. Solo espero que este periodista, —muy crítico con las magnas, pero que allí estaba disfrutando de su silla, por ejemplo, en Jerez— a la hora de buscar información sobre un determinado acontecimiento para redactar una noticia o alguno de sus artículos de opinión, no encuentre en Internet aquello que busca, como sucede ahora con restauradores, investigadores o alumnos que comienzan su incursión en el mundo laboral y se las ven y desean para poder realizar trabajos sobre la restauración cofradiera en Sevilla.
Años atrás debimos ser menos ignorantes. En 1971 Hernández Díaz publicaba Iconografía medieval de la Madre de Dios en el antiguo reino de Sevilla. Multitud de imágenes sin vestir que sirvió para que pudiera estudiarse en profundidad cómo el Barroco acabó mutilando imágenes marianas y sus añadidos posteriores. Por otra parte, la Universidad de Sevilla alberga en su Laboratorio de Arte una fototeca con imágenes históricas fundamentalmente de la historia de Sevilla. Y ahí tenemos a las dolorosas y los cristos desde que en 2008 se volcara gran parte del contenido a la web. Pero Javier Macías no se iba a revolver contra estos, como tampoco iba a hacerlo con su propio medio, que el 15 de marzo de 1989 presentaba unas imágenes de la restauración del Cristo de los Negritos paso a paso, donde se apreciaban sus dedos desmembrados o su espalda hueca. O las del incendio que afectó a la capilla del Patrocinio y que provocó la pérdida de la dolorosa e importantes daños en el crucificado que en mayo veremos en Roma. Otro ejemplo observamos en 1997 con la publicación, por parte de la Universidad de Sevilla, de su obra Patrimonio recuperado de la Universidad de Sevilla, un volumen sobre una exposición que se materializó en los Reales Alcázares y que contiene instantáneas sobre obras restauradas.
La única acción que hizo el IPCE fue mostrar parte de su contenido en la web para que sobre todo restauradores pudieran conocer un mundo sin el que no tendríamos nuestras imágenes en óptimas condiciones. Por suerte, no fueron pocos quienes alzaron la voz cuando las hermandades comenzaron a eliminar sus contenidos considerando que exponer a sus sagrados titulares en procesos restauradores era una ofensa intolerable.
Pues bien, tras abordar someramente los inicios de un capítulo que, a mí entender, carece de toda polémica, nos trasladamos a Instagram, donde, Miguel Velasco, que lleva la cuenta parecequeeslahora y que destaca, entre otras cuestiones, por la calidad de sus textos y el profundo análisis de su contenido. Su administrador recibe por parte de la hermandad de la Amargura indicaciones para que retire unas imágenes del Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes de las que tan solo hace uso para fines divulgativos. Y no se trata de una instantánea de espaldas huecas ni dedos mutilados. Se ve al Señor con el torso desnudo, toda una humillación, una afrenta, un insulto, un agravio… Todo junto debieron pensar.
Debieron pensar también sobre las imágenes porque las tomó este usuario, ya que en el DVD que comercializa la corporación del Domingo de Ramos bien que se ven estas mismas instantáneas. Pero, como recordaron a Miguel, ellos son los únicos que pueden hacer uso de ellas porque e encuentran protegidas por la Oficina de patentes y marcas. Dicho de otro modo, las hermandades son las que pueden comercializar con sus titulares, o sea, mercadear, que es otro de sus sinónimos. ¡Ojo!, que me parece perfecto. Porque así se evitan problemas. Pero, si uno aborda este ejemplo, también hay quien pudiera afirmar que las imágenes que tú utilizas son ofensivas, pero las que yo vendo, no, porque al fin y al cabo son las mismas. Nuevamente los límites se acaban difuminando.





