El cartel del Pregón de Coronación, una exaltación visual de la devoción a la Virgen de los Dolores de Arahal

Jesús Caballero firma una obra cargada de simbolismo, donde palabra, fe, música y flor se unen como caminos hacia la imagen de la dolorosa

La presentación del cartel anunciador del Pregón de la Coronación ha dejado una profunda impresión por su capacidad para trasladar al lenguaje plástico la vivencia interior del fervor mariano. La obra, firmada por el artista Jesús Caballero, se convierte en una reflexión visual sobre lo que significa pregonar la fe en torno a la Virgen de los Dolores arahalense.

En palabras del propio autor, el cartel constituye “una exploración visual que, atendiendo al fin de la misma, tiene como germen y fin ser un análisis de la palabra ‘pregón’ en su amplia dimensión”. Desde esta premisa, Caballero plantea una propuesta que va más allá de la representación figurativa, apostando por una estética depurada y simbólica, fiel a su estilo, que “simplifica la forma para potenciar el mensaje”.

El eje central de la composición es la imagen de la Virgen de los Dolores, realizada a grafito, desde la cual irradian los distintos elementos que articulan la obra. En torno a Ella, y orientados como caminos que conducen hacia su figura, aparecen cuatro formas esenciales de exaltación:

La primera es la palabra, representada mediante un collage de fragmentos impresos, símbolo de la voz que proclama y emociona. La segunda, la Estación de Penitencia, captada a través de una fotografía que recoge al pueblo en la calle, como expresión colectiva de fe pública. La tercera es la música, a través de un fragmento de la marcha “Nazarena Coronada”, que se convierte en una exaltación sonora. Y la cuarta, la flor, presente en forma de composición de flores liofilizadas, emblema de la ofrenda íntima, del ruego y del agradecimiento.

En palabras del artista, “todos estos elementos actúan como camino y dirección a la verdadera protagonista, la imagen de La Virgen de los Dolores”. La geometría del cartel queda culminada en uno de sus lados con un detalle muy especial: “la ráfaga de la presea de coronación, elemento alusivo a la efeméride que se convoca”, y que enmarca la escena con la solemnidad que merece.

Con esta obra, Jesús Caballero no solo anuncia un acto, sino que invita a la contemplación y a la meditación, recogiendo en un solo cartel la voz, la calle, la música y el alma de un pueblo que se prepara para rendir tributo a su Madre Coronada.