Córdoba, ⭐ Portada

El Cerro comienza las obras de ampliación de una puerta lateral del templo para modificar su salida procesional

Tal y como adelantamos en Gente de Paz el pasado mes de julio, la Hermandad del Amor del Cerro está a punto de cumplir uno de sus anhelos, modificar su salida procesional mejorando su estética de manera notable, en virtud de la aprobación de la reforma de una puerta lateral de la parroquia de Jesús Divino Obrero -la que existe en el muro izquierdo, según se mira de frente-, que propiciará que el cortejo y los tres pasos de la cofradía puedan salir de su interior evitando la utilización de la gran rampa que se sitúa cada Domingo de Ramos en la puerta principal del templo por la que realizan su salida tradicionalmente.

Las obras, que implicarán agrandar la puerta actual e implementar una rampa de obra, ya han dado comienzo con lo que el sueño está a punto de ser materializado. En este sentido conviene remarcar que, si bien en el seno de la hermandad se espera que la obra esté concluida con vistas al próximo Domingo de Ramos, la hermana mayor de la corporación, Rocío Arranz, ha preferido no aventurarse al respecto. Será la evolución de la obra la que determinará si la nueva salida será posible la próxima Semana Santa o hay que esperar a 2021.

Un templo con «un claro lenguaje neorrenacentista»

La parroquia de Jesús Divino Obrero es la sede canónica de la Hermandad del Cerro desde su fundación. Consagrada al culto cristiano en 1956, el templo sigue el diseño y trazas del arquitecto diocesano Carlos Sáez de Santamaría, quien proyecta la hechura de la iglesia dentro de la tercera fase de construcción de viviendas protegidas de la barriada. El Instituto Nacional de la Vivienda, el 12 de julio de 1951 aprobaría los planos presentados por dicho arquitecto. En la jubilosa mañana del 13 de mayo de 1956, festividad de Nuestra Señora de Fátima, se celebrará la bendición del nuevo templo de Jesús Divino Obrero. El acto fue presidido por el Nuncio de Su Santidad Monseñor Antoniutti en presencia del Obispo Fray Albino, el Cabildo de la Catedral, el párroco D. Pelayo González y los miembros de la Asociación Benéfica La Sagrada Familia.

La iglesia de Jesús Divino Obrero, inscrita dentro del concepto de arquitectura religiosa, presenta un claro lenguaje neorrenacentista. De planta basilical con tres naves, destaca por su elegancia, sobriedad y monumentalidad. El edificio, por las diferencias de terreno donde se asienta, se alza sobre un zócalo de granito, articulándose en distintos volúmenes. El insistente predominio de la línea recta proporciona solidez al conjunto. A los pies del templo está la fachada con la torre y la portada principal. Se alza a modo de gran rectángulo, evidenciando los volúmenes prismáticos de la iglesia. Asentada sobre una escalinata de granito, en esta fachada, la decoración se concentra en la portada de estilo neobarroco. Compuesta por un hueco adintelado presenta dos cuerpos, el inferior enmarcado por dos pilastras sustenta un entablamento formado por un arquitrabe almohadillado y una cornisa con cartela ciega que forma un frontón roto. A eje con las pilastras aparecen dos pináculos agallonados.

El cuerpo superior se abre en una hornacina rematada por un frontón semicircular y tres pináculos agallonados que descansa sobre un friso saliente a modo de tejaroz con tres ménsulas. La hornacina cobija una escultura exenta del Titular de la Parroquia, Jesús Divino Obrero. Se remata la fachada con un frontón triangular en cuyo tímpano se abre un óculo que se cubre con artística rejería. Una preciosa cruz de forja campea sobre el frontis, simbolizando la cristiandad del edificio. La torre del campanario presenta dos cuerpos, el de escalones y el de campanas. En el cuerpo de escalones encontramos un balconcillo enmarcado con pilastras y rematado por un frontón roto. Por encima se abre un óculo donde se integra el reloj. El cuerpo de campanas, rodeado por una balaustrada de forja, se abre en cuatro arcos donde penden las campanas.

El interior de la iglesia se articula en un gran espacio rectangular dividido en tres naves, la central más alta y ancha se cubre con bóveda de cañón con arcos fajones de medio punto que se apoyan sobre unas pilastras que corren sobre un entablamento de sencillo friso. La bóveda presenta lunetos procedentes de siete vanos en arco de medio punto que se cierran con artísticas vidrieras. Las naves laterales, cubiertas con bóveda de arista, quedan separadas de la central por siete arcos de medio punto y ocho columnas de granito por cada lado que, sobre un cimacio, soportan la estructura adintelada sobre la que descansa la cubierta de la nave central. A los pies del templo localizamos la antigua capilla del Bautismo, de planta cuadrada se abre en arco de medio punto que se apea sobre dos columnas de granito y se cubre con bóveda de arista. Se cierra la capilla con artística rejería de madera. También encontramos un artístico cancel de madera sobre el que se encuentra el coro alto de la Parroquia, de planta rectangular y apoyado sobre un gran arco carpanel y en dos columnas. Se encuentra cercado con balaustrada de madera, dando a la nave central.

Con un recorrido axial, propio de las basílicas, llegamos a la cabecera interior del templo donde se encuentra el Altar Mayor que se alza sobre dos cuerpos de escalones. Dos grandes pilastras con arco de medio punto abren el ábside semicircular cubierto con cúpula en cuarto de esfera decorada con casetones en cuyo centro se integra el escudo del obispo Fray Albino. A los lados del ábside se abren dos entradas rematadas por un frontón roto que albergan cartelas ciegas y que dan paso a la sacristía. Se completa la cabecera del templo con la capilla del Sagrario a la derecha, donde quedan entronizadas las antiguas imágenes del Santísimo Cristo del Amor acompañado por la Virgen y San Juan.

En el Presbiterio encontramos un gran retablo pictórico, contratado con el arquitecto cordobés D. José Rebollo en 1996, siendo párroco D. Antonio Murillo. Se trata de un óleo sobre tabla donde se plasman, con una estética art nouveau, dos escenas, la inferior donde están los doce apóstoles con sus atributos, y la superior donde la imagen central es la Virgen con el niño en un trono, escoltada por los cuatro evangelistas representados con sus símbolos. Este retablo se apoya sobre una antigua mesa de altar, procedente del obispado, que hace las veces de banco. Fue bendecido el 24 de septiembre de 1997.


Fuente documental | Hermandad del Amor

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