El ‘Clan Cordobés’ de los obispos podría seguir triunfando

Son cuatro los nombres, dos oriundos y dos forámneos pero formados en Córdoba, los obispos que han salido de la diócesis andaluza en los últimos años. En especial, gracias a la ingente labor doctrinal del actual prelado de la demarcación eclesial, Monseñor Demetrio Fernández. Sin olvidar el trabajo previo de su antecesor en la sede de la Mezquita Catedral, Juan José Asenjo.

Mario Iceta, Arzobispo de Burgos; Santiago Gómez, Obispo de Huelva; Francisco Orozco, prelado de Guadix; y Antonio Prieto, pastor de la diócesis de Alcalá de Henares; han dejado en evidencia que Córdob ha ganado poder en la Nunciatura, donde los doiplomáticos de la Santa Sede barajan, analizan y estudian perfiles.

Y su trabajo, para los próximos meses es ingente en Andalucía. Para empezar en Cádiz, donde se jubila un Obispo, Rafael Zornoza, que ha no ha tenido un episcopado lo que se dice sencillo el candidato mejor situado (si es que esa expresión puede utilizarse en este tipo de asuntos, denominados popularmente como ‘intrigas vaticanas’), es un cordobés de Villafranca, Francisco Jesús Orozco.

Para la tacita de plata se antoja el candidato ideal, por su talante dialogante, su actitud cercana y porque la polémica no entra en su manual de operaciones. Su buen hacer en Córdoba le llevó a ser nombrado pastor de una diócesis que peligraba y su trabajo ha resultado impecable. Gobernar Cádiz-Ceuta podría aportar mucho y bueno en el litoral occidental andaluz.

El caso de Córdoba es diferente. El que ha pedido un sucesor es el propio Obispo y no de cualquier manera, porqu ha solicitado un coadjutor, no un auxiliar o un ayudante. En definitiva, el que le sustituya tras un proceso de convivencia para darle a conocer las particularidades de la diócesis. Mucho se ha especulado sobre Jesús Vidal Chamorro, pero las incógnitas son muchas, porque el auxiliar de Madrid tiene algunos ‘peros’. Tampoco pasa por su mejor momento Mario Iceta, primero porque es arzobispo y en Córdoba el cargo es inferior y el asunto de Pablo de Rojas, con todo su retumbar mediático, pudiera ser otro lastre (la patada suele ser hacia arriba).

El ser de La Rambla (Córdoba) no beneficia a Antonio Prieto, pese a que sus virtudes como Vicario General de la diócesis fueron muchas y no solo esas. De fuerte formación, su talante siempre ha sido del agrado del pueblo fiel y de otros estratos de la sociedad. Mientras que el regreso de Gómez Sierra desde Huelva podría traer recuerdos de su etapa final en la ciudad donde fue ordenado a comienzos de los ’80.

El auxiliar de Sevilla, Ramón Valdivia, tiene a sus casi 50 años un futuro prometedor y Córdoba podría ser el trampolín en una década, para retornar a Sevilla. Su conocimiento y amor por las cofradías es una virtud a tener en cuenta, cuando este movimiento es el que sostiene a la Iglesia en Andalucía.

Luego está José Mazuelos, que pasó de Jerez a Canarias. Paso atrás que podría dar un giro, porque todo es reconducible, como pasó con su sucesor, José Rico Pavés, que ya sonó fuerte para arribar a Córdoba si Demetrio Fernández iba a Sevilla. Fernández no fue, Iceta tampoco, lo que deja claro que eso que llaman ‘intrigas’ entran en la categoría de enigmas. Pero lo bueno es que queda poco para empezar a resolverlos.