La Chicotá de Nandel | A usted yo no le creo

Van pasando los días desérticos con una premura agobiante para el que anda de vacaciones sobre todo, el que está a pierna suelta bajo la sombrillita.

Los días, con su disfrute más en la noche, a decir verdad, y si hace airecillo, muchísimo mejor, que algo, algo, algo… Se nota.

Y el aire, el viento nos trae noticias políticas desde Venezuela. Nos trae otra burla más, desde Francia, y lo que para algunos trae el aire, se lo lleva el viento.

Obispos, Sacerdotes, tanto españoles como franceses, se rasgan las vestiduras unos,  y otros dan su explicación a la burda y grotesca burla.

¡Hasta los musulmanes protestan por la fanfarria destinada al cristiano! De traca.

Y es de traca, porque aquel al que todos esperan, no llega. Al que todos miran, no ve. Al que todos quieren escuchar, no oye.

Que digo yo que andará de celebraciones con los Venezolanos, pero los buenos, los suyos, los que no han ganado pero han ganado, y estará de celebración digo, y que por eso no habla, ni oye, ni ve.

El comunista argentino quizá ande de celebración por la Copa América, o quizá esté de vacaciones, o quién sabe si rezando por yo sé quién, el caso, es que como en otros casos, para lo que se le espera no llega, ni lo ves, ni lo escuchas.

La semana que viene, lo mismo aparece y nos dice que tenemos que pedir perdón a algún pueblo por nuestras conquistas, reconquistas, nuestro pasado o qué se yo… 

Es por eso que día a día recordamos a Martínez Ares y aquella letra que decía:

«Creo en ese Cristo tan humilde

que murió en un maero,

y creo en su Santa Madre

y que me perdone el cielo,

que a usted !!Eh!! Yo no le creo».