El Consejo de distrito Centro, presidido por Juan José Giner Martínez, exsindicalista de CC.OO., elegido concejal por el Partido Comunista (PCE) en 1983 -número 9 en la lista encabezada por Julio Anguita- y firmante en 2023 de un manifiesto de apoyo a Hacemos Córdoba (la marca blanca de Podemos en la ciudad de San Rafael), ha remitido un escrito al Ayuntamiento de Córdoba, dirigido al presidente de la Gerencia municipal de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, mostrando su rechazo a que el intercambiador de Aucorsa de la plaza de Colón lleve el nombre de la Virgen de la Quinta Angustia, alegando una serie de excusas que solo pueden ser catalogadas como absurdas y sin sentido, más propias de una actitud caprichosa derivada de que la nomenclatura propuesta se corresponda con una imagen devocional, cristiana y católica, que con auténticas razones de peso. Resulta extremadamente difícil de creer que estas excusas se hubiesen dado en caso de que el nombre elegido hubiera sido el de Amparo Pernichi o el de Andrés Ocaña -dos de los nombres que se incorporarán al callejero de Córdoba en 2025; ambos comunistas-, por ejemplificar.
Entre los pretextos incluidos en el citado escrito se encuentra la creencia de que este espacio no necesita ser renombrado porque es «una denominación plenamente asumida por la ciudadanía tradicional y consolidada, que ha resistido cambios de gobiernos y regímenes». No como las calles Cruz Conde, Periodista Quesada Chacón o la Avenida de Vallellano que sí podían cambiar su denominación pese a ser nombres plenamente asumidos por la ciudadanía y que jamás provocaron problema alguno.

Otra de las absurdas excusas es que el cambio «daría lugar a confusiones sobre la numeración y dirección postal de los cientos de viviendas de los edificios recayentes a la misma». Cabe recordar que al igual que sucede con el paseo Virgen de la Merced, inscrito en la Avenida Agrupación Córdoba, la propuesta implica cambiar el nombre del intercambiador no de la parte de la plaza en la que hay viviendas, por lo que el argumento se cae por su propio peso.
La excusa de que el cambio de nombre obligaría a cambiar la dirección en planos y paradas de Aucorsa es aún más absurda, porque podría servir para cualquier cambio de cualquier calle. En cambio solo parece ser un problema para este cambio en concreto -a nombre de una Virgen- y no para las decenas de redenominaciones que sufren las calles cordobesas cada año.
Finalmente, y para culminar el rosario de excusas absurdas, el escrito asegura que no hay ninguna razón de arraigo que justifique el cambio ya que «la Hermandad de la Quinta Angustia pide esta denominación por haber celebrado en 2024 una verbena en otoño, con resultados muy negativos para la convivencia vecinal siendo comedidos en la expresión» -asegura el escrito-. Una afirmación que algunos podrían interpretar como derivada de una animadversión manifiesta por esta razón. Vuelve a resultar evidente que a ciertos sectores de la población cordobesa solamente le molestan «las cosas que hacen las hermandades«. Olvidan los firmantes que la Hermandad tiene su sede canónica justo enfrente, en la Iglesia de la Merced, por lo que cabe preguntarse si existe mayor arraigo que ese.
En el colmo del disparate, el escrito protesta porque en Google Maps «alguien se ha encargado de dar por aprobada la denominación propuesta, como plaza, abundando en la sensación de imposición de la voluntad de una entidad privada sobre el sentimiento popular y la autoridad municipal», como si de ello fuese responsable alguien concreto a quien responsabilizar. Un sentimiento popular que parece ser exclusivo de los miembros de este Consejo de distrito Centro, que se arrogan la representatividad exclusiva de todos los vecinos de esta zona de Córdoba.
Está por ver si los partidos políticos con representación en el Ayuntamiento de Córdoba se pliegan a esta retahíla de excusas baratas absurdas e ilógicas, aunque considerando los precedentes de algunos de ellos, no descarten absolutamente nada.





