El Constitucional, la última y peligrosa carta que puede acabar con la Carrera Oficial de la Semana Santa de Córdoba

La celosía de la Mezquita-Catedral, en el centro de un conflicto sin resolver

El Tribunal Constitucional (que no es un auténtico tribunal y se encuentra desde hace años en manos de la izquierda) se ha convertido en el último escenario judicial al que recurre la plataforma «Mezquita-Catedral Patrimonio de Todos» -vinculada a sectores de izquierda- para exigir la restitución de la celosía retirada en 2017 en la Mezquita-Catedral de Córdoba. Una actuación que, aunque presuntamente concebida como defensa del patrimonio histórico, podría tener una consecuencia directa y definitiva sobre la Semana Santa cordobesa: la desaparición de la actual Carrera Oficial, ya que aunque las cofradías podrían atravesar el interior del templo, no podrían hacerlo de manera fluida. Actualmente, la retirada de la celosía permitió abrir una puerta, la Puerta de las Cofradias, que facilita el paso continuo de los cortejos desde el Patio de los Naranjos en clave al que regresan a través de la Puerta del Perdón, un recorrido que se vería interrumpido si se reinstala el enrejado e imposibilitaría que la actual Carrera Oficial siguiera existiendo.

La celosía, diseñada en 1972 por el arquitecto Rafael de la Hoz, fue desmontada por el Cabildo Catedralicio con el visto bueno del Gobierno andaluz, con el objetivo de permitir el paso de los cortejos penitenciales por los arcos del monumento. Pese a la extrema protección del edificio como Patrimonio Mundial, Patrimonio de la Humanidad y Bien de Valor Universal Excepcional, la autorización administrativa permitió una intervención que posteriormente fue anulada por los tribunales.

Tres sentencias favorables que nunca se ejecutaron

Según afirman quienes exigen la restitución de la celosía, la justicia ha dado la razón en tres ocasiones a quienes defendían la ilegalidad de la retirada de la celosía, incluida una sentencia firme del Tribunal Supremo en 2021, que declaró nula la autorización concedida por la Junta de Andalucía por infringir dos leyes de patrimonio. Sin embargo, casi cinco años después, la celosía no ha sido repuesta, manteniéndose una alteración visible y persistente en la fachada que da al Patio de los Naranjos. Una celosía, recordémoslo, con un cuestionable valor artístico que nada tiene que ver con la imagen centenaria del monumento toda vez que fue un parche instalado apenas tres años antes de que muriera Francisco Franco. Hoy sería impensable semejante atentado contra la integridad del monumento.

Ante esta situación, la plataforma ha presentado un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, denunciando la vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva. El escrito sostiene que no basta con anular el permiso administrativo si el monumento no se devuelve a su estado original, insistiendo en que la Mezquita-Catedral permanece “mutilada a ojos de toda la humanidad”. Todo ello sin considerar que la instalación de la celosía fue un aditivo innecesario que prostituyó la imagen previa que tenía el monumento.

El Constitucional como detonante del fin de la Carrera Oficial

El impacto del recurso no se limita al patrimonio. La retirada de la celosía permitió un tránsito continuo que asegura que los cortejos penitenciales atraviesen la Mezquita-Catedral de manera fluida durante la Semana Santa. Si el Constitucional obligase a ejecutar la sentencia y a reponer el enrejado de madera, la Carrera Oficial perdería esta continuidad, y aunque las cofradías podrían atravesar el interior, lo harían de forma limitada y fragmentada, alterando radicalmente la logística y la tradición procesional de Córdoba. De ahí que muchos tengan el convencimiento de que todo este movimiento no está orientado realmente a la restitución de la celosía sino a perjudicar a las cofradías y todo lo que ellas significan.

Un conflicto entre patrimonio y festividad

Antonio Manuel Rodríguez, profesor de Derecho Civil y miembro de la plataforma recurrente, ha recordado que tras la inmatriculación del monumento se impulsó desde el ámbito eclesiástico el traslado de la Carrera Oficial a la Mezquita-Catedral, siendo la celosía un obstáculo físico para ello. Para salvar esa barrera, fue necesario el permiso de la Junta de Andalucía, que finalmente autorizó una actuación que los tribunales acabarían declarando ilegal. Una afirmación rotundamente falsa puesto que fueron las propias hermandades, reunidas en asamblea, las que votaron a favor de trasladar la Carrera Oficial al entorno de la Catedral.

El propio Rafael de la Hoz Castanys, hijo del autor de la celosía, ganó todos los pleitos hasta el Supremo, aunque optó por no forzar la ejecución inmediata de la sentencia, confiando en una solución dialogada que nunca llegó. Mientras tanto, el juez instructor abrió un incidente de ejecución del fallo, del que posteriormente excluyó a la plataforma ciudadana, cerrando la vía judicial ordinaria y empujando el conflicto hasta el Constitucional. Un conflicto que ahora podría perjudicar a miles de cordobeses.

Patrimonio frente a intereses institucionales

El catedrático Julio González han alertado de la debilidad del sistema contencioso-administrativo para proteger bienes culturales de alto valor, señalando que la legislación patrimonial carece de medidas cautelares eficaces para evitar daños irreversibles. En la misma línea, el historiador del arte Pablo Rabasco ha subrayado el valor arquitectónico de la celosía, concebida para recuperar la relación visual y simbólica entre la mezquita fundacional y el patio, filtrando la luz y preservando la intimidad del espacio sagrado. Una afirmación cuando menos cuestionable puesto que durante siglos el edificio careció de muro por lo que sería mucho más natural despojar al templo de él el lugar que parchearlo con elementos cuyo valor estético es altamente cuestionable.

Desde la plataforma se insiste en que se ha cometido un grave atentado cultural contra un monumento único, mientras que el Cabildo cordobés mantiene que la recuperación de la celosía “tiene poco recorrido”, anunciando únicamente actuaciones sobre el muro norte donde se encontraba.

Una decisión con consecuencias irreversibles para las cofradias

El recurso ante el Tribunal Constitucional no solo dirime la ejecución de una sentencia patrimonial, sino que coloca sobre la mesa el futuro de la Semana Santa de Córdoba. Si el tribunal de garantías da la razón a la plataforma y obliga a reponer la celosía, la ciudad se enfrentaría a un escenario inédito: la pérdida de la Carrera Oficial tal como hoy se realiza, con un tránsito fragmentado de las cofradías, a las que algunos siguen empeñados en expulsar definitivamente del templo, que rompería la continuidad del recorrido y alteraría profundamente la organización, la tradición y la experiencia de los fieles y visitantes.

Así, el Constitucional se erige en la última carta de un conflicto que parece interminable y trasciende lo jurídico y lo presuntamente artístico, y cuyo desenlace puede modificar de manera definitiva uno de los pilares simbólicos, religiosos y culturales de Córdoba.