La pandemia que está asolando todo el planeta y que está teniendo una notable influencia en el normal desarrollo de la Cuaresma de las cofradías penitenciales también comienza a hacerse notar en el universo rociero. Hace tan sólo unos minutos, la Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte ha anunciado que, evaluando los últimos acontecimientos y atendiendo a las recomendaciones sanitarias dirigidas a prevenir el contagio por el virus Covid-19, ha adoptado una serie de acuerdos que afectan a los actos que estaban previstos para las próximas semanas.
Quedan suspendidas las peregrinaciones de los dos últimos domingos (15 y 22 de marzo) del calendario de peregrinaciones extraordinarias de hermandades del Rocío. Esta medida afecta a las hermandades de Chipiona, San Fernando, La Puebla del Río, Sanlúcar de Barrameda, Puerto de Santa María, Torrejón de Ardoz, Pozuelo de Alarcón y Toledo, Asociación de San Roque y las hermandades no filiales de Montequinto y Coria-Cáceres.
Además quedan suspendidos los Vía Crucis previstos de Cádiz y Huelva y el resto de actividades extraordinarias anunciadas para los próximos 15 días, en concreto el Concierto de la Banda de Cornetas y Tambores de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder de Coria del Río. Al respecto la hermandad ha insistido en que son medidas que responden a criterios de precaución al tiempo que ha expresado su esperanza de que esta situación remita pronto.
Cabe recordar que esta misma tarde, el vicepresidente y consejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local de la Junta de Andalucía, Juan Antonio Marín, ha afirmado en una rueda de prensa, en la que ha comparecido junto al consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, que ha tenido lugar tras una densa reunión celebrada en el Palacio de San Telmo por parte del gobierno andaluz, que en el transcurso de la misma «no se ha hablado de la Semana Santa», añadiendo que «La Semana Santa ahora mismo está en un segundo plano, lo importante son las personas».
En este sentido, Marín ha declarado que el objetivo es salvar vidas y sobre eso ha versado la reunión. No obstante ha explicado que con los datos y la evolución actual nada hace pensar que haya que suspender la Semana Santa, pero que si se tiene que hacer, se hará. Al respecto, el Vicepresidente, que ha recordado que la Semana Santa no se puede aplazar, ha enfatizado que la prioridad son las personas y que a medida que vayan transcurriendo los acontecimientos se irán adoptando medidas. De momento, en Andalucía, no se van a cerrar centros educativos, como sí ocurre en otras comunidades autónomas.
En relación a la situación actual de la epidemia, Marín ha explicado que nos encontramos en una situación de contención (nivel 1) y ha trasladado dos mensajes, «tranquilidad y confianza», dentro de la «preocupación» ya que en Andalucía estamos por debajo de la media de incidencia del virus. Al respecto, Marín ha informado de que el número de afectados por coronavirus en Andalucía se eleva a 102, lo que supone un 4,5% del total de los 2.100 casos positivos en España, «pese a que se trata de la comunidad autónoma más poblada». Adicionalmente ha señalado que la incidencia en la región es de 1,06 personas por cada 100.000 habitantes, «lejos de las 11,74 de Madrid o a mucha distancia de otra comunidad como La Rioja, que supera el 40%».
Marín ha destacado que «no hemos tenido que lamentar ningún fallecimiento» por el momento y «estamos por debajo de la media, a pesar de que aquí vivimos más españoles que en otra comunidad», toda vez que ha insistido en un mensaje de «tranquilidad y confianza» porque hay «plan de prevención, de contención y un sistema sanitario de primer nivel». Ha añadido que estamos «en un nivel uno de contención leve y que «tomarán medidas de carácter preventivo» -reconociendo, no obstante, que se implementarán medidas especiales para la Costa del Sol que acumula el 70% de los casos-, y tras dejar claro lo aprendido con la crisis de la listeria, ha señalado que «estamos hablando de una alerta sanitaria decretada a nivel nacional», por lo que el Gobierno de España «debe liderar la gestión, la coordinación de las administraciones y la toma de decisiones importante para transmitir la confianza necesaria».





