La Hermandad de la Buena Muerte ha comunicado oficialmente la realización de un traslado de especial relevancia patrimonial, mediante el cual la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte será llevada el martes 28 de abril a las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Allí se llevará a cabo un estudio diagnóstico orientado a determinar con precisión el estado de conservación de la talla y las eventuales necesidades de intervención que pudieran derivarse de dicho examen técnico.
El desplazamiento responde a criterios estrictamente conservativos y científicos, enmarcados en los procedimientos habituales de evaluación del patrimonio escultórico de carácter religioso, con el objetivo de garantizar la preservación integral de la obra en condiciones óptimas.
Examen técnico en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico
El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico será el organismo encargado de realizar el análisis especializado sobre la imagen, aplicando metodologías propias de la investigación material, estructural y estética de bienes culturales. Este tipo de estudios permite establecer un diagnóstico preciso sobre el estado interno y externo de la obra, así como sobre su comportamiento a lo largo del tiempo.
La actuación se desarrollará bajo las autorizaciones correspondientes, lo que asegura su adecuación a los protocolos institucionales establecidos para la intervención y estudio de bienes de interés artístico y devocional.
Autoría de la imagen e influencia escultórica
El Santísimo Cristo de la Buena Muerte es una obra del imaginero Antonio Castillo Lastrucci, realizada en el año 1945, constituyendo una de las piezas representativas de su producción en el ámbito de la imaginería religiosa del siglo XX. Su configuración estética se encuentra directamente inspirada en el Cristo homónimo de la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla.
Dicha imagen sevillana remite, a su vez, a la creación barroca de Juan de Mesa, uno de los grandes referentes de la escultura sacra española, cuya impronta ha ejercido una influencia determinante en la iconografía del crucificado en Andalucía. Esta línea de continuidad estilística sitúa la obra dentro de una tradición artística de profunda raigambre histórica y devocional.
Intervenciones de conservación anteriores
A lo largo de su historia reciente, la imagen ha sido objeto de distintas restauraciones destinadas a su conservación material, destacando las intervenciones realizadas por Francisco Peláez del Espino en 1984 y por Miguel Ángel González en 1991. Estas actuaciones contribuyeron a reforzar la estabilidad estructural de la talla y a preservar sus valores plásticos y devocionales.
La acumulación de estas labores de conservación pone de manifiesto la atención continuada hacia el mantenimiento del patrimonio escultórico de la hermandad, en consonancia con la responsabilidad que implica la custodia de una obra de estas características, tanto desde el punto de vista artístico como espiritual.





