La Hermandad de Montserrat vivirá una jornada de especial trascendencia con la salida del Santísimo Cristo de la Conversión en Solemne Vía Crucis Extraordinario, convocado con motivo del 425 aniversario fundacional de la Corporación. La cita tendrá lugar el próximo sábado, 14 de marzo, cuando el cortejo recorra las calles de la feligresía, ofreciendo una ocasión singular para la oración comunitaria junto al imponente crucificado labrado por Juan de Mesa.
Una devoción llegada desde Cataluña que echó raíces en Sevilla
La historia de Montserrat se remonta a la llegada a Sevilla de la devoción a Nuestra Señora de Montserrat, traída por catalanes vinculados al comercio con América. Este influjo dio origen a la hermandad, que en sus primeros tiempos fue considerada de gloria o de luz, tal como recogen estudios de historiadores como Santiago Montoto y González de León, quienes sitúan sus orígenes entre los siglos XV y XVI.
La consolidación penitencial y las primeras Reglas de 1601
El año 1601 supuso un hito decisivo con la aprobación de las primeras Reglas como Hermandad de Penitencia, donde se establecían con precisión aspectos fundamentales del cortejo y la identidad corporativa. Entre ellos figuraban las normas sobre la vestimenta de los hermanos, con túnicas y capirotes blancos, escapularios azules y escudos que mostraban representaciones del Calvario.
La estructura de gobierno incluía cargos como Alcaldes, Mayordomo, Diputados, Veedor, Prioste y Escribano, contando además con la figura del Muñidor como servidor de la corporación.
El traslado a San Pablo y el arraigo definitivo en el siglo XVII
Otro momento crucial llegó en 1650, cuando la hermandad se trasladó a la Iglesia de San Pablo, tras una disputa con los beneficiados de San Ildefonso. El conflicto se resolvió mediante un mandamiento del Provisor del Arzobispado, que incluso amenazaba con la excomunión.
A partir de entonces, Montserrat comenzó a recibir el apoyo de los mercaderes de lienzos, afianzando su presencia en el compás del convento de San Pablo. Este proceso culminó con la finalización de una nueva capilla en 1656, consolidando su arraigo espiritual y social.
El renacimiento del siglo XIX y nuevas expresiones iconográficas
Durante el siglo XIX, la corporación vivió un periodo de renovado impulso gracias a la intervención de jóvenes devotos, que lograron superar disputas con el gremio de mercaderes de lienzos. En esta etapa, la hermandad obtuvo la protección de figuras destacadas como los Duques de Montpensier y la Reina María Amelia.
La reorganización permitió recuperar la Estación de Penitencia a la Catedral, aumentar el número de hermanos y estrenar nuevos pasos y representaciones alegóricas. Entre ellas destacan la incorporación de la Santa Mujer Verónica y la Virtud Teologal de la Fe, presentes desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.
Identidad y continuidad en el siglo XX y el centenario de 2001
Ya en el siglo XX, Montserrat mantuvo firme su identidad, trasladándose en 1939 a la actual capilla junto al Convento de San Pablo. Posteriormente, en 2001, celebró el IV Centenario de sus primeras Reglas, desarrollando un programa extraordinario de cultos y actos culturales que reforzaron su peso histórico y artístico dentro de la Semana Santa sevillana.
Un aniversario que abre un tiempo de memoria, fe y patrimonio
Con la convocatoria de este Vía Crucis extraordinario, la Hermandad de Montserrat continúa desarrollando un periodo conmemorativo de enorme relevancia, en el que la tradición, la historia y la devoción se funden con proyectos de recuperación patrimonial y nuevas manifestaciones de fe que continúan enriqueciendo el legado de la corporación.





