La actuación, que se desarrollará durante cuatro meses en el taller de Ana Infante de la Torre, permitirá garantizar la correcta preservación de la imagen y establecer un plan de mantenimiento para el futuro. Los trabajos cuentan con una subvención concedida por la Diputación Provincial de Córdoba.
El cabildo aprueba por amplia mayoría la actuación sobre la sagrada imagen
El Cristo de la Expiración será sometido en los próximos meses a una intervención de carácter conservativo después de que los hermanos de la corporación aprobaran esta medida durante el cabildo extraordinario celebrado este domingo, cuyo único punto del orden del día estuvo dedicado a este asunto. La actuación será llevada a cabo en el taller de la restauradora Ana Infante de la Torre y tendrá una duración estimada de cuatro meses. Además, el proyecto cuenta con una subvención de 9.926,48 euros concedida por la Diputación Provincial de Córdoba, dentro de la segunda convocatoria correspondiente al año 2025 de las ayudas destinadas a la restauración del patrimonio cofrade. La propuesta recibió el respaldo de 38 votos favorables y una abstención, dando luz verde al inicio del procedimiento.
Una intervención preventiva para garantizar su conservación
Una vez obtenida la aprobación del cabildo y conocidas las explicaciones técnicas ofrecidas por la especialista encargada de los trabajos, queda pendiente concretar el cronograma definitivo de la intervención, así como la fecha en la que la imagen será retirada temporalmente del culto para su traslado al taller. La previsión de la hermandad es que la actuación se desarrolle a lo largo del presente año, con el objetivo de que el Crucificado pueda regresar a la Real Iglesia de San Pablo durante la primera semana del mes de febrero, coincidiendo con la celebración de sus cultos, según ha explicado el hermano mayor, Rafael Infantes.
Los trabajos previstos serán exclusivamente de conservación, ya que la talla no presenta ninguna patología urgente que haga necesaria una restauración en profundidad. La última intervención integral sobre la imagen fue realizada en 1985 por José Rodríguez Rivero-Carreras, por lo que, tras más de cuatro décadas, se considera conveniente acometer una actuación preventiva debido a los continuos traslados de la imagen para cultos y procesiones. Junto a estas labores también se elaborará un plan específico de mantenimiento que sirva como guía para su adecuada preservación en el futuro.
Una obra del barroco granadino atribuida tradicionalmente al círculo de Pedro de Mena
El Santísimo Cristo de la Expiración, que recibe culto en la Real Iglesia de San Pablo, es una imagen de autor desconocido fechada entre 1670 y 1675, perteneciente al último barroco andaluz y vinculada tradicionalmente a la Escuela Granadina, siendo considerada una obra del círculo de Pedro de Mena. La imagen presenta un Cristo expirante plenamente integrado en los cánones clásicos de la imaginería barroca, representando el instante de la muerte de Cristo en la cruz con una composición contenida y de gran equilibrio.
Destaca la leve inclinación de la cabeza hacia la izquierda, el cuidado tratamiento de la cabellera y la barba, así como la anatomía del torso, caracterizada por una marcada expresividad. Los brazos muestran una menor plasticidad, aunque fueron realizados con la misma madera que el resto de la escultura, mientras que el sudario, de composición sobria, deja parcialmente al descubierto el muslo derecho. La talla mide 184 centímetros de altura por 184 centímetros de anchura, a los que se suman 21 centímetros correspondientes a la cabeza, configurando una obra de notable monumentalidad cuya mirada transmite una intensa carga expresiva.
Una imagen con siglos de historia y numerosas intervenciones
La historia del Cristo de la Expiración se remonta al siglo XVII, cuando ya recibía culto en el antiguo convento franciscano de San Pedro el Real. Durante el siglo XVIII dio nombre a una cofradía que desapareció como consecuencia de los convulsos acontecimientos de comienzos del siglo XIX. La imagen fue trasladada en 1904 a la Real Iglesia de San Pablo por iniciativa del Padre Antonio Pueyo, quien, tras culminar la recuperación arquitectónica del antiguo templo dominico, abandonado después de la Desamortización de Mendizábal, impulsó la restitución del patrimonio artístico y devocional perdido. A partir de ese traslado, el Crucificado recuperó en 1918 el culto cofrade que había tenido en su anterior sede.
A lo largo del pasado siglo la imagen fue objeto de diversas actuaciones. En 1924 intervino Victoriano Chicote; en 1953, Miguel del Moral; en 1959, Juan Martínez Cerrillo; y en 1965, Rafael Díaz Peno. Todas estas intervenciones respondían a los métodos habituales de la época, centrados fundamentalmente en repintes y sellado de fisuras. La restauración llevada a cabo en 1985 por José Rodríguez Rivero-Carreras supuso un punto de inflexión. Tras un exhaustivo trabajo previo de investigación, la intervención permitió recuperar la impronta original de la imagen, devolviendo al Santísimo Cristo de la Expiración gran parte de sus valores estéticos y artísticos, que son los que han llegado hasta la actualidad.





