La jornada del viernes la lluvia hizo acto de presencia durante gran parte del día. Sin embargo, a partir de las 19:00 horas el cielo dio una tregua y pudieron realizarse los dos viacrucis que estaban previstos, ambos por la antigua judería.
En cuanto al del Cristo del Mandato, Santa María la Blanca se quedó pequeña para acoger al numeroso público que se concentró para vivir un acontecimiento histórico. El titular de una cofradía que llegó a contar en su haber con hermanos como Pedro Nieto, asomó en torno a las 19:30 discurriendo por las calles cercanas a su sede canónica. La última vez que salió fue en 1965, en las misiones generales que dejaron estampas para el recuerdo.
Fue un rezo medido, sin necesidad de alargarse tanto en el tiempo como en el recorrido. Llegó a la plaza de las Cruces, la calle Doncellas y la calle Archeros, donde se procedió a la bendición de la puerta lateral, estando la imagen unos instantes erguida. Por esta misma puerta accedió el crucificado tras el repique de campanas. Ya en el interior, los presentes pudieron contemplar la belleza de la Virgen del Pópulo, ataviada de hebrea, y contemplar cómo ha quedado la capilla sacramental tras su restauración. Eran las 20:30 horas, el público iba abandonando la antigua sinagoga. Poco antes, una saeta, desde el interior del templo, recordó que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina.

















