El Cristo Yacente del Santo Entierro de Sierra de Yeguas, de Castillo Lastrucci, recupera su fisonomía primitiva tras una exhaustiva restauración

La imagen del Cristo Yacente, titular de la Hermandad del Santo Entierro de Sierra de Yeguas, ha sido repuesta al culto tras culminar un proceso de restauración integral que ha permitido devolverle su aspecto original y garantizar su correcta conservación a largo plazo. La intervención ha sido realizada por el restaurador Juan Antonio Aguilar en su taller de La Roda de Andalucía, donde la imagen ha permanecido durante cuatro meses.

La talla fue retirada del culto en la tarde del 17 de octubre de 2025, siendo trasladada ese mismo día al citado taller tras constatarse la necesidad de una actuación profunda. El regreso del Yacente a su sede supone un momento de especial relevancia para la hermandad y para la vida devocional de la localidad malagueña de Sierra de Yeguas, al tratarse de una de sus imágenes más significativas.

El informe definitivo sobre el estado de conservación reveló que la escultura presentaba patologías habituales en este tipo de obras, afectando a la totalidad de sus estratos constitutivos. Algunos de estos daños eran de carácter grave, con un origen vinculado tanto a factores medioambientales como a la acción humana acumulada a lo largo del tiempo.

Desde el punto de vista técnico, el Cristo Yacente es una obra realizada en 1941 por el reconocido imaginero Antonio Castillo Lastrucci. Se trata de una escultura en madera policromada, construida mediante el ensamblaje longitudinal de distintas piezas, unidas con cola y reforzadas con clavos y espigas de madera, algunos de ellos procedentes de intervenciones anteriores.

El análisis del soporte evidenció la presencia de pérdidas de material, grietas y fisuras, consecuencia del envejecimiento natural de la madera y de manipulaciones previas. En cuanto a los estratos pictóricos, se detectó suciedad superficial, depósitos adheridos de polvo, levantamientos, desgastes, pérdidas por desprendimiento y abrasión, así como una abundante presencia de retoques y repintes que llegaban a ocultar casi por completo la policromía original concebida por el autor.

Aunque las restauraciones anteriores no habían alterado la morfología de la imagen, sí habían modificado de forma notable su apariencia estética, alejándola progresivamente de su concepción primitiva. La intervención actual ha permitido recuperar la lectura original de la obra, respetando sus valores históricos y artísticos y devolviendo al Yacente la dignidad plástica y devocional que le es propia.

Con la finalización de estos trabajos, el Cristo Yacente del Santo Entierro vuelve a presentarse ante los fieles como testimonio de la imaginería del siglo XX y del legado artístico de Castillo Lastrucci, en unas condiciones acordes a su importancia patrimonial y a la devoción que suscita en el seno de su hermandad.