La tradición habla de la llegada del apóstol San Pablo a la antigua Astigi romana a mediados del siglo I. Con su viaje evangelizador al sur de la Península Ibérica, Paulo de Tarso origen a la ya desaparecida diócesis de Écija, convirtiéndose así en la primera capital de la Bética con sede episcopal. Varias fuentes afirman que fue San Probo el primer obispo de la ciudad, pues es considerado el primer astigitano pagano que se convirtió al cristianismo gracias a la acción de San Pablo.
El patronato de San Pablo en Écija se remonta al año 1436, cuando se produjo el milagro del joven Antón de Arjona. Cada 25 de enero se celebra la festividad de la Conversión de San Pablo al cristianismo, siendo en este día cuando la imagen es trasladada en procesión hasta el Convento de San Pablo y Santo Domingo, donde se realiza cada año la Función Votiva y se lee el milagro citado. No obstante, no sería hasta el 11 de enero de 1644 cuando se comunicaba al pueblo ecijano, en la Parroquia Mayor de Santa Cruz, la proclamación de San Pablo como patrón canónico mediante una bula papal de Su Santidad Urbano VIII. En febrero de 1643, fue expedida en Roma por el mismo pontífice.
El milagro de San Pablo ocurrió en la madrugada del 20 de febrero de 1436, cuando se apareció al joven Antón de Arjona, al que encomendó la tarea de advertir a las autoridades locales de los vicios y pecados que se cometían contra Dios, amenazando con una epidemia de peste si éstos no se corregían. Para que fuera creído en su encargo, le anudó los dedos de la mano derecha y le ordenó que se organizara una procesión con las jerarquías civiles y religiosas y todo el pueblo al Convento de San Pablo y Santo Domingo, de la orden dominica y allí, después de la Santa Misa, a la vista de todos, pasó la mano por una cruz, desatándosele los dedos y quedando la mano sana. El Cabildo municipal, en recuerdo de este hecho y como acción de gracias por la protección del Apóstol, formuló el voto perpetuo de acudir cada 25 de enero, festividad de la Conversión de San Pablo, al citado templo en procesión y celebrar solemne función religiosa, lo que se sigue realizando de forma ininterrumpida hasta el día de hoy. En ese acto, el alcalde de la ciudad, en nombre de la Corporación Municipal, renueva el voto de acudir el año próximo a la celebración y también lo hacen a título particular todos los fieles que lo desean.
A pesar de su extendida devoción, la Hermandad del Glorioso Señor San Pablo Apóstol no se fundaría hasta el año 1912.La corporación estaba formada por miembros de la nobleza ecijana, tanto hombres como mujeres, si bien ya a mediados del siglo XX la cofradía quedó disuelta. Desde siempre, los cultos al santo apóstol han corrido a cargo de la Parroquia de Santa María Nuestra Señora, pues la Iglesia de Santa Bárbara, donde recibe culto la imagen, pertenece a dicha collación. Tras la extinción de la hermandad, continuaba siendo así.
La imagen de San Pablo Apóstol es anónima, aunque ha sido atribuida recientemente a Juan Bautista Vázquez, el Viejo, autor también del Cristo de Burgos de Sevilla. Está fechada en 1575, siendo, por tanto, de estilo manierista. A lo largo de su historia ha sufrido profundas restauraciones, como la de 1770, cuando se remodeló la talla casi al completo, lo que hace casi imposible conocer su autoría. En el año 2010, el IAPH restauró nuevamente la imagen y su peana, datada en el siglo XIX. El 25 de enero de 1963, con motivo del XIX centenario de la llegada a España de San Pablo, se declaró día festivo en la localidad sevillana y se procedió a la bendición del nuevo paso, sobre el que procesiona actualmente, sufragado por las donaciones y limosnas de los ecijanos.





