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El Rincón de la Memoria, Pentagrama

El día en que la Pastora de Santa Marina procesionó a la Catedral para realizar el primer voto de sangre en defensa del dogma de la Asunción, «el primero en todo el orbe católico»

Muchos son los acontecimientos históricos que se contemplan la memoria colectiva de la Primitiva Hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina desde que fue erigida canónicamente en la Parroquia de San Gil el 23 de Septiembre de 1.703, teniendo la gloria de ser la primera que en el mundo cristiano veneró a la Madre de Dios y de los hombres, María Santísima Señora Nuestra, bajo la advocación de Pastora de las Almas. Según recoge la historia de la corporación, El Muy Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla, Predicador y Cronista que fue de la Orden de Frailes Menores Capuchinos y fundador de esta Hermandad, tuvo una visión en el Coro bajo de la Iglesia Conventual de su Orden, el día 24 de Junio de 1703, donde la Santísima Virgen se le apareció con traje de Pastora. Acudió al pintor Miguel Alonso de Tovar, discípulo de Murillo, al que encargó un lienzo con esta inédita advocación y el 8 de Septiembre del mismo año lo llevó fijado en un estandarte, en rosario público desde la parroquial de San Gil hasta la Alameda de Hércules. El 23 de Septiembre de 1703 se aprueban las primeras Reglas de la Hermandad, escritas por el mismo Padre Isidoro. La Hermandad encargó al imaginero Francisco Antonio Ruiz de Gijón una escultura a semejanza del cuadro de Tovar, con el fin de propagar entre los sevillanos tan Santa Devoción. 

Por dificultades de espacio en San Gil, la Corporación determinó trasladarse a Santa Marina, donde los Marqueses de la Motilla, Don Francisco Ignacio Fernández de Santillana y su esposa la Ilustrísima Señora Doña Inés Cárdenas y Saavedra, cedieron el solar de una vieja capilla, ocupándose Fr. Isidoro de buscar los medios para acondicionarla. El acta notarial y escritura de cesión junto con la preceptiva autorización de erección y establecimiento de sede canónica por parte de la Autoridad Eclesiástica, figuran en el Archivo de Protocolos Notariales de esta ciudad. Mientras se acondicionaba la capilla, terminada la imagen, ésta quedó depositada provisionalmente en el Convento de la Encarnación, donde las monjas la vistieron por primera vez con las atavías pastoriles. Siendo bendecida en dicho Cenobio, el 6 de Enero de 1705, pasando al poco tiempo a la Capilla Mayor de San Juan de la Palma. El 23 de Octubre de 1705 la imagen fue trasladada en su primera procesión, desde San Juan de la Palma a Santa Marina; donde esplendorosos cultos jalonaron su llegada.

En el año de 1732, coincidiendo con el traslado de la Corte a Sevilla, el Rey Felipe V y la familia Real mostraron decidido interés por ingresar en la Hermandad, por el que S. M. fue nombrado con el cargo de Hermano Mayor, atrayendo a la Hermandad a toda la nobleza. Los Soberanos celebraron a expensas suyas varias funciones religiosas a Nuestra Titular concediéndole una pensión anual de 1.500 reales para perpetuar Su Culto. También concedió Real Cédula por la cual todos los Borbones descendientes ostentarían el título de Hermano Mayor. Por su parte la nobleza siguió el ejemplo Real; como muestra sirva el magnífico Simpecado que regaló el Duque de Osuna con la condición de que fuera portado, en la procesión por un Grande de España en nombre del Rey, lo que se venía efectuando hasta el siglo pasado.

Otra de las fechas marcadas en rojo en la historia de la corporación es el año de 1864 año en el que la imagen corrió riesgo de desaparición, al producirse un incendio en Santa Marina, que provocó que resultase destruida la imagen titular de la Parroquia, obra del escultor Torrijiano. Con tal motivo, la imagen de la Divina Pastora tuvo que ser trasladada al número 31 de la calle San Luis, propiedad de Dª. María de la Concepción del Real y Fernández, esposa de D. Miguel Santamarina, durante nueve días. Apenas cuatro años después, a consecuencia de la revolución de 1868, la imagen fue llevada a la Parroquia de San Román, donde permaneció hasta el año siguiente.

El siglo XIX fue testigo de otras ocasiones en las que la Pasatora de Santa Marina fue protagonista. Como en la en la madrugada del 8 de Diciembre de 1879, cuando al cumplirse 25 años de la Definición Dogmática del Misterio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, el Simpecado de la Divina Pastora fue llevado en Rosario a la S. I. C. O como el 23 de Abril de 1882, fecha en la que se celebró la Concesión por la Santa Sede del Oficio y Misa propios de la Madre del Buen Pastor, que esta Hermandad había solicitado para toda la Diócesis. O el 23 de Abril de 1885, cuando la Divina Pastora salió en rogativa, estrenando saya y manto morado, por motivo del cólera, del que se libró Sevilla. Y también en la festividad del Corpus Christi de 1895 cuando se celebró una 44 pasos, y entre ellos, representando a la Parroquia de Santa Marina, el de la Divina Pastora de Santa Marina. El siglo concluyó con la procesión de Noviembre de 1896 como término de una Misión Capuchina y con la rotulación por parte del Ayuntamiento con el nombre de «Divina Pastora» de la antigua calle Alcalá, justo frente a la puerta principal de la Parroquia, debido a la devoción de que gozaba en toda Sevilla. Hecho que tuvo lugar  el 18 de Febrero de 1898.

Recién comenzado el siglo XX, el 2 de Febrero de 1903 el Cabildo General de hermanos acordó Defender con Juramento de sangre, la Asunción de María a los Cielos en Cuerpo y Alma. Además, con motivo de cumplirse el segundo Centenario fundacional de la Hermandad este mismo año de 1903, la imagen hizo estación procesional a la S. I. Catedral, donde el Cabildo la recibió con grandes honores y reservándole trato de privilegio el Templo Metropolitano. La Virgen llegó el 6 de Septiembre y regresó al día siguiente. Aprovechando esta circunstancia, Se realizó voto de sangre en defensa del dogma de la Asunción, el 6 de Septiembre de 1903. Dicho Voto fue el primero realizado en todo el Orbe Católico «en favor del Gloriosísimo Misterio», adelantándose en medio siglo a su Definición Dogmática.

En recuerdo del Voto Asuncionista se grabó una lápida y por el segundo Centenario se hizo un azulejo alusivo. Un año después, la Hermandad elevó a S.S. súplica de adicionar a la Letanía Lauretana las invocaciones: «Mater Divini Pastoris» y «Regina in Coelum Corporaliter Assumpta». Existe carta del Cardenal Merry del Val, Secretario del Vaticano, dirigida a la Hermandad donde manifiesta haber presentado al Pontífice dicha instancia. Finalmente, en 1907 se recibe el Voto celebrándose Pontifical en la Función a cargo del Obispo de Lystra. Estrenándose en dicha Función la Bandera blanca bordada en oro conmemorativa del Voto Asuncionista. De ahí que la condición de ser «la primera» es motivo de orgullo y satisfacción para los hermanos de una de las devociones esenciales de la ciudad de Sevilla, la ciudad de San Fernando y de la Divina Pastora.

Casi cinco décadas después, el 1 de noviembre de 1950, Su Santidad el Papa Pio XII definió, en la Plaza de San Pedro, de la ciudad del Vaticano, el Dogma de la Asunción en cuerpo y alma a los Cielos, de la Santísima Virgen María. Con motivo de la Definición Dogmática de la Asunción, se realizó en Sevilla una Solemne Procesión Magna Mariana en Acción de Gracias por este hecho histórico para la Iglesia, el día 12 de noviembre, presidida por Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de la ciudad, acompañada de la Divina Pastora de Nuestras Almas, así como las Imágenes de Nuestra Señora de la Alegría, la Santísima Virgen de la Luz de la Hermandad de la Carretería, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, la Santísima Virgen de la Presentación y Nuestra Señora del Loreto. Una vez llegada la Solemne Procesión a la Plaza Nueva, en el andén del Ayuntamiento, se dio lectura al documento pontificio donde se definía el nuevo Dogma Mariano y se celebró un Solemne Acto de Adoración Eucaristica, para posteriormente, impartir la Bendición Papal y de nuevo volver en Solemne Procesión a la Santa Iglesia Catedral.

Precisamente la fotografía que encabeza este artículo muestra el momento en que la Divina Pastora, hace su entrada, formando parte de dicha Procesión Solemne, en la Plaza Nueva, acompañada por el séquito formado por miembros de nuestra Corporación. Podemos ver en primer plano a los zagales, que son niños pertenecientes a la familias Rodríguez y Delgado, así como al Padre Fray Juan Bautista de Ardales, portando la Bandera Asuncionista realizada en 1907, conmemorando el Voto realizado por la Hermandad, hacía medio siglo antes. Las andas están formadas por los respiraderos de la Divina Enfermera, y a modo de canastilla, nuestros actuales respiraderos de malla bordada en oro. Los candelabros son los que la Hermandad vendió posteriormente a la de la Divina Enfermera, y está exornada con multitud de crisantemos blancos. El paso aparece flanqueado a cada lado por acólitos con sotana y roquete, portando los clásicos faroles de cristal del cortejo del Rosario. Por los libros de cuentas del archivo de la Corporación, sabemos que meses antes, la Santísima Virgen fue restaurada por el insigne Sebastián Santos Rojas, para poder participar en este evento mariano en todo su esplendor.


Fuente documental | Hermandad Pastora de Santa Marina

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