El día en que renacieron los sueños

Hablar de la Banda de Nuestra Señora de la Salud es hacerlo de una de las formaciones que abanderan por derecho propio, la pujante realidad de la música cofrade de la ciudad de San Rafael, materializando el sueño que unos locos un día soñaron entre la incredulidad de quienes les rodeaban. Una banda con una contrastada calidad, con una luminosidad indiscutible, que ha quedado demostrada de manera fehaciente en los últimos años permitiendo su consolidación entre las más importantes del género en su estilo y en uno de los referentes cuyo nombre retumba con una fuerza inusitada en cada rincón de Andalucía. Una realidad que se traduce en una Semana Santa prácticamente completa en la que su compás se derramará por ciudades de la trascendencia musical de Jerez o Cabra y por supuesto en Córdoba, su Córdoba, lugar al que han regresado triunfalmente después de un inexplicable éxodo, tras haber cosechado un éxito incontestable en ciudades tan importantes como Granada.

Pero todas las empresas consolidadas tienen un origen cuajado de esfuerzo, de trabajo desinteresado, de valentía… Hoy, la Hermandad de la Agonía ha querido hacer participe al Universo Cofrade de un instante esencial de esta hermosa historia. Un recuerdo que ahora parece tan lejano y sin cuya base sería imposible comprender la realidad del triunfo actual. El 8 de enero de 2005, fíjense si ha llovido, un artículo de Rafael Carlos Mendoza para El Día de Córdoba anunciaba a toda página que la Agonía estrenaría su propia banda el Martes Santo de ese año. Un proyecto en el que la Corporación del Naranjo invirtió más de 12000 € de entonces, que según se afirmaba en el artículo representaba el gasto en música de tres años. Aquella decisión que suponía la reorganización de un proyecto, el renacimiento de un sueño que se inició en los lejanos años 80, a través de la primitiva banda de Santa Victoria creada al amparo de don Agustín Molina, suponía una puesta renovada en uniformes, instrumentos y sobre todo por la música algo que en palabras de Francisco Carbonero «siempre estuvo vivo en la Hermandad».

Él entonces hermano mayor de la Corporación Antonio Ranchal ponía de manifiesto la confianza de la Junta de Gobierno que presidía en que aquellos jóvenes músicos, padres, tíos y abuelos de quienes hoy componen la Banda de la Salud, daría la talla a pesar de la dificultad que entrañaba las más de diez horas de recorrido que debían afrontar. Aquel proyecto, aquella ilusión renovada, sentó, sobre el esfuerzo colectivo de 45 músicos con edades comprendidas entre los 12 y los 35 años, dirigidos por Manuel Roldán y Ricardo Cabanillas, sentó las bases de lo que hoy es uno de los proyectos más consolidados de la música cofrade de Córdoba. Lo que evidencia que es el trabajo constante, la lucha cotidiana y la confianza en pos de un objetivo común lo que termina dando sus frutos en forma de brillante presente y prometedor futuro.

Hoy la Banda de la Salud es una insultante realidad por obra y gracia del esfuerzo de aquellos luchadores; los 45 que pusieron su música y todos aquellos que confiaron ciegamente en que aquella bendita locura convertida en proyecto arriesgado e ilusionante llegaría a convertirse un día en una maravillosa realidad.