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El Rincón de la Memoria, Sevilla

El día en que se apagó la luz de Madre María de la Purísima

Un 31 de octubre Sevilla se despedía de una de las personas que marcaron la religiosidad popular hispalense en la segunda mitad del siglo XX. La vida de Madre María de la Purísima de la Cruz se apagó el 31 de octubre de 1998, a los 72 años de edad.

Natural de la Madrid de 1926, la entonces María Isabel Salvat Romero pertenecía a una familia de alto nivel social. Ya con apenas 18 años, ingresó allá por 1944 en la Compañía de la Cruz, congregación fundada en el siglo XIX por Santa Ángela de la Cruz para atender a los pobres, enfermos y niñas huérfanas. En 1952 tomó los votos perpetuos, siendo posteriormente nombrada superiora de los conventos situados en las localidades sevillanas de Estepa y Villanueva del Río y Minas. Se convirtió en Madre General de la Compañía de la Cruz en 1977, cuya casa madre se encuentra en la propia calle Santa Ángela de la Cruz de Sevilla. Durante su visita a Sevilla en noviembre de 1982, San Juan Pablo II visitó el Convento de las Hermanas de la Cruz y oró ante el cuerpo de la entonces beata Ángela de la Cruz, siendo recibido por Madre María de la Purísima. En aquel convento falleció el 31 de octubre de 1998, siendo enterrada en la cripta del primitivo convento, donde reposa el cuerpo incorrupto los restos de Madre Angelita.

Pocos años después de su desaparición, ya se inició los pasos hacia la canonización de una mujer que se entregó en cuerpo y alma a los necesitados de Sevilla. Este proceso comenzó tras atribuir a su intercesión la recuperación difícilmente explicable y no previsible de una niña de tres años, que presentaba una cardiopatía congénita, que también sufrió una parada cardíaca con daños neurológicos. De este modo, en 2009 fue declarada Venerable por el papa Benedicto XVI, quien también llevaría a cabo su beatificación en 2010. Benedicto XVI la definió como «iluminada por la sabiduría de la Cruz, dedicó su vida al servicio de los pobres y de los enfermos y a la educación cristiana de la juventud».

Fue entonces cuando se celebró una multitudinaria misa celebrada en nombre de Benedicto XVI por Monseñor Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en la que estuvieron presentes los Cardenales Carlos Amigo Vallejo -emérito de Sevilla-, Antonio María Rouco Varela -de Madrid-, Agustín García-Gasco -emérito de Valencia- y el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo Pelegrina. La celebración tuvo lugar en el Estadio Olímpico de la Cartuja en Sevilla, estando presidida por María Santísima de la Esperanza Macarena y una imagen de Santa Ángela de la Cruz. Al día siguiente se ofreció en la Catedral de Sevilla una solemne función de acción de gracias presidida por una imagen de la nueva beata. A su término, se celebró una procesión de la imagen de la Beata María de la Purísima desde el primer templo sevillano hasta la Iglesia de San Juan de la Palma, donde las Hermanas de la Cruz homenajearon a la Virgen de la Amargura, expuesta en besamanos extraordinario para tal ocasión. La talla, obra de Juan Manuel Miñarro, se expone actualmente en el Convento de las Hermanas de la Cruz. También en la Basílica de la Macarena recibe culto una pequeña escultura de la santa.

La Santa Sede confirmó la canonización de Madre María de la Purísima en 2015, al aprobarse un segundo milagro acaecido a través de su intercesión, esta vez a un armao de la centuria macarena. La ceremonia esta vez tuvo lugar en Roma, el 18 de octubre de 2015. De este modo, el papa Francisco elevaba a los altares a la ahora conocida como Santa María de la Purísima de la Cruz.

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