Un Arzobispado que estaba hasta la mitra

Se acercan hasta palacio y algunos bailotean de aquí para allá porque no es que se prodiguen mucho por las estancias. “No saben ni dónde están los despachos”. Me lo cuenta y se ríe porque hay quienes se aproximan a nuevos escenarios sin saber que meterse en semejantes cuestiones puede acabar pasando factura. Y prosigue recordándome que algunos ya han acabado pagando su peaje.

De los temas más comentados, prosigue, está el del Martes Santo al revés y la reforma de la Madrugada, pero ahora las cuestiones se han apaciguado bastante, aunque no por ello se han sucedido las visitas para tratar aspectos relativos a ellas. Monte-Sión, la Lanzada y la última de todas, la de San Roque. Hasta allí han llegado miembros que conformaban la lista que ha perdido las recientes elecciones en la Plaza Carmen Benítez donde el asunto, me confirma, irá para largo. Aunque la del Miércoles Santo poco tuvo que ver con un proceso electoral.

Pasar de una lista a varias en las hermandades está provocando que algunas juntas de gobierno asimilen bastante mal que se enfrentan a unas elecciones donde pueden perder. Y esto, según él porque “antes sabían que con una sola lista se conseguiría seguir una misma línea. Ahora se presentan nuevos grupos y si ganan pocos respetan la decisión de los hermanos”. Pero también el amiguismo está provocando que haya batallas más encarnizadas que otras. “A veces, alguno llega a casos extremos”, y me habla de una junta de gobierno cuyos miembros acudieron sugiriendo que el recién estrenado en el cargo mantenía una relación con una mujer casada y que “es lo que se estaba oyendo por el barrio”. Aunque también sorprende la de aquel que supuestamente regalaba cargos a cuyos miembros de una misma familia le votasen.

Y aunque la cuestión de tener dos o más candidaturas tiene menor eco en las glorias, el problema se acentúa si suceden enfrentamientos. “Querer convencer a una misma familia para que vote en una hermandad de gloria significa obtener como resultado un porcentaje que puede respaldarte aún más”. Pero la problemática puede ser mayor si quienes llegan lo hacen con informaciones falsas. ¿Cómo actuar entonces? Hay varios caminos a seguir. Si finalmente se demuestra la utilización de datos que no son ciertos, pueden acabar abriéndose expedientes. Y así uno entiende que en ocasiones haya personas que estén hasta el gorro.