El Director Espiritual de la Macarena pide que se eviten «habladurías y críticas destructivas, descalificaciones y difamaciones»

Todo, absolutamente todo lo que ocurre en una hermandad tan importante como la Macarena, se multiplica y amplifica hasta límites insospechados. Las acciones positivas, rotundamente predominantes en el devenir de sus actividades habituales pero también las negativas, que adquieren extremada trascendencia mediática y social. En este sentido, todo el universo cofrade recuerda, algunas imágenes y comportamientos, manifiestamente mejorables, que se produjeron en el transcurso y el desenlace del último proceso electoral desarrollado en el seno de la corporación de la Madrugá.

Con la mirada puesta en las inminentes elecciones, cuyo proceso ya está en pleno desarrollo con la oficialidad de las dos candidaturas que concurren para someterse al preceptivo refrendo de la asamblea general de hermanos, Antonio J. Mellet Márquez, Rector de la Basílica y Director espiritual de la Hermandad, ha querido tomar partido para pedir a los hermanos un proceso modélico, acaso recordando aquellas escenas para olvidar que se produjeron entonces.

Así, Mellet ha redactado una carta que ha sido difundida a través de los medios oficiales de información de la hermandad, en la que recuerda que a las elecciones «concurren nuestros dilectos hermanos D. Santiago Álvarez Ortega y D. José Antonio Fernández Cabrero, cada cual con sendas propuestas de candidaturas», aclarando que «no ha de interpretarse necesariamente de manera negativa la concurrencia de dos candidaturas a un mismo Cabildo de Elecciones, sino que, muy al contrario, también puede explicarse como un signo de vitalidad y dinamismo en la vida interna de la Hermandad, así como del interés de sus miembros por la buena marcha de la misma».

Sin embargo, el máximo responsable espiritual de la corporación pone de manifiesto que «está en las manos de todos los hermanos de la Corporación (puesto que la Hermandad es responsabilidad de todos) evitar determinadas actitudes que puedan distorsionar la identidad última de la Hermandad e incluso perjudicar directamente el sentido cristiano de sus fundamentos», pidiendo que «las elecciones no monopolicen la vida interna de nuestra Hermandad, puesto que ésta sigue manteniendo sus actividades y compromisos, sin alterar mínimamente sus obligaciones evangelizadoras en comunión con la Iglesia» y «que no se polaricen los hermanos, provocándose divisiones estériles».

En este sentido Millet profundiza solicitando que se evite «toda actitud que desdiga de nuestra condición de cristianos y devotos macarenos; las habladurías y críticas destructivas, las descalificaciones y difamaciones, el mal uso de las redes sociales, la falta de caridad y el resentimiento no son el estilo cristiano que debe caracterizar nuestras relaciones de fraternidad», invitando a que «consideremos este período previo a las elecciones (…) como un tiempo especial de oración (…) particularmente por aquéllos que noblemente desean y aspiran a servirla integrando su Junta de Gobierno (…) evitando que el nombre de nuestra Hermandad quede mancillado por habladurías y descalificaciones absolutamente innecesarias».

Toda una declaración de intenciones que con total seguridad, redundará en que el proceso, que se halla en plena ebullición, sea el ejemplo que debe ser cualquier hermandad de las que configuran el universo cofrade, más aún cuando se trata de uno de los grandes trasatlánticos, referencia, ejemplo y foco de atención de las miradas de medio mundo.