El Dulce Nombre y Bellavista, una unión que conmueve a Sevilla

La historia de las Cofradías se encuentra plagada de hitos que, de una forma u otra, cambiaron el devenir del destino de las mismas para traerlas hasta la actualidad del modo en que las concebimos actualmente. Son muchos los momentos que quedan grabados a fuego en la mente colectiva de determinadas corporaciones.

La sevillana Hermandad de Bellavista, que cada Viernes de Dolores cautiva a todo un barrio en su salida procesional, celebró ayer con gran orgullo los 24 años desde que se reconociera a la corporación como Agrupación Parroquial por parte de la autoridad eclesiástica. Desde entonces, la corporación sevillana mantiene su filosofía bajo el amparo de un lema común: “Un solo Señor, y… una misma Madre”, que encabezó en el Boletín Oficial de las Cofradías de Sevilla de septiembre de 1975, una breve reseña histórica acerca de la fundación de la parroquia del Dulce Nombre de María de Bellavista por parte del primer párroco de la corporación, José Antonio Pérez Domínguez de la Rasilla.

Fue precisamente el 19 de abril de 1994 cuando la asociación de fieles se convirtió, merced al visto bueno de las autoridades eclesiásticas competentes del momento, en agrupación parroquial. Todo ello con la aprobación de sus reglas por parte del entonces arzobispo Carlos Amigo Vallejo. Otro momento bordado con letras de oro en el recuerdo colectivo de la Cofradía del Dulce Nombre es el 1 de marzo de 2006, cuando se aceptan en Cabildo General de hermanos las reglas actualizadas de la misma. Desde entonces salen nazarenos en la estación de penitencia de la Cofradía por las calles de su feligresía.

A pesar de la juventud de esta hermandad, su historia es más antigua, desde que el Cardenal José María Bueno Monreal, allá por 1968, firmara los decretos ereccionales de la Parroquia del Dulce Nombre de María fuera, desvinculada de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Un grupo de 200 hermanos dio vida a la nueva Hermandad de la mencionada parroquia que pronto se constituiría en Sacramental, teniendo dos imágenes sagradas.

En primer lugar, la imagen de un Cristo Cautivo, que fue tallada por Antonio Castillo Lastrucci en 1964, siendo una obra póstuma del imaginero que estaba destinada a una cofradía de Jerez de la Frontera, la cual finalmente no se llegó a fundar. La imagen fue donada por Fernando Cano Romero, y es bendecida el 9 de octubre de 1970 como “Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios”, atendiendo su nombre a la antigua denominación de Bellavista como barrio de la Salud.

La Virgen dolorosa es obra de estilo sevillano de Luis Álvarez Duarte. Fue presentada el 28 de junio de 1968 tras colocarle las lágrimas, siendo bendecida el 8 de julio por el párroco de San Lorenzo, José Camacho, con el nombre de “María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión”. La imagen trata de representar el momento en que la Virgen María, consciente del fruto de sus incontables Dolores y de su Compasión al pie de la cruz, esperaba ya anhelante la Resurrección de su hijo.

No obstante, en 1975 se disuelve la Hermandad Sacramental, y no sería hasta 1992 cuando se retoma la idea de fundar una nueva Cofradía. Será el Viernes de Dolores de 1993 cuando se saque por vez primera a Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios, portado por costaleros, en Vía-Crucis por las calles del barrio. Dos años más tarde la corporación, merced al decreto de la autoridad eclesiástica mencionado al comienzo, se convertiría en Agrupación Parroquial. María Santísima del Dulce Nombre realizó su primera salida bajo palio el 12 de septiembre de 1999, festividad de la Virgen, acompañando desde entonces al Cautivo de Bellavista cada Viernes de Dolores por las calles del barrio.

Una Hermandad puramente de barrio, el cual se ha volcado con su hermandad día tras día desde su fundación, formando de este modo un binomio perfecto donde se impone la fe al Señor de la Salud y Remedios y a la Virgen del Dulce Nombre.