El emotivo regalo de la Estrella a su ahijada, la Virgen de la Victoria

Este domingo ha sido una jornada muy especial para la Hermandad de la Estrella que se ha convertido en la madrina de la bendición de una nueva dolorosa, Nuestra Señora de la Victoria que reina en el altar mayor de la Basílica de Santa María, en la localidad jiennense de Linares. Una bellísima dolorosa que, tal y como narrase hace unas horas nuestro compañero Rafa Peñafiel, «tiene la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha y mantiene una triste mirada perdida hacia el suelo, sobre sus mejillas se pueden apreciar la caída de cinco lágrimas que manan de unos ojos casi cerrados que expresan la tristeza y resignación de la Madre de Dios».

Con tal motivo, una delegación de la corporación de la Huerta de la Reina se ha desplazado a a Linares para ser partícipe de esta jornada histórica, que también pasará a los anales de la hermandad cordobesa, y entregar un presente a la Virgen que ha lucido parte del ajuar de la Estrella, un manto rojo y la toca de salida de la Virgen de la Estrella, una pieza realizada con bordados procedentes de una antigua capa pluvial, ejecutada por Mercedes Castro.

Además, los hermanos de la Estrella han realizado una ofrenda muy especial para la nueva dolorosa, un cuadro con los titulares de la hermandad cordobesa y un magnífico pañuelo de encaje de Bruselas del siglo XIX adquirido en un anticuario por mediación del vestidor de la Virgen de la Estrella, Manuel Jiménez. Un emotivo recuerdo que desde hoy este preciso instante, se convierte a un invisible nexo de unión entre las dos corporaciones que han quedado unidas de este modo para siempre.