Cádiz

El espectacular nuevo diseño del palio de las Lágrimas de Algeciras, al detalle

Los hermanos de la Cofradía de la Columna de Algeciras estaban citados el pasado 15 de octubre a un cabildo general extraordinario para abordar tres cuestiones: el dorado del paso de misterio, el nuevo diseño del techo de palio y la presentación de la nueva saya para la Virgen de las Lágrimas.

El techo de palio que se presentó y aprobó está diseñado por D. Miguel Ángel Franco Pérez y será confeccionado íntegramente por el propio taller de bordado de la hermandad algecireña.

Está realizado para dar un efecto tapiz al baldaquino, con la intención de proporcionar el color y la luz propia que necesita el conjunto. El diseño es una recreación de la azulejería sevillana de principios del siglo XVIII y que se puede apreciar en la Plaza Alta. Todo el conjunto quiere recoger los distintos estilos que se encuentran presente dentro de la suma de elementos que componen el paso de palio de Nuestra Señora, que son el Neo-renacentista y el Barroco, para que así este sea el punto de encuentro y la unión de un conjunto más armonioso y definido.

El techo del dosel tiene unas medidas de 195,5 cm de ancho por 305,5 cm de largo. Para el diseño de este, se han invertido aproximadamente 392 horas. Los colores que se han visualizado para este nuevo proyecto nada tienen que ver con los que actualmente está acostumbrada esta hermandad y que no trata de imponer, pero sí de aportar una nueva idea que imprima un carácter más penitencial, novedosa y una línea definida al paso de palio. Se ha querido mezclar en el soporte dos cuerpos y dos tonos distintos. Para el interior de los paños, un tisú de oro valenciano otomán de oro rojo y para la cenefa que enmarca cada encuadre, un terciopelo de seda granate al igual que la que enmarca y cierra la totalidad del techo. Estos colores están recogidos de la propia hermandad y del hábito que visten los nazarenos de la corporación, que hace referencia a la Caridad y a la Sangre de Cristo derramada para la salvación de las almas.

La inspiración esencial se expresa a través de las formas vegetales, grandes cartelas que encuadran unas pinturas que dan una catequesis visual y rápida sobre los acontecimientos principales en la vida de la Santísima Virgen y custodiadas por unos leones alados. Es una celosía floral y de curvas continuas dentro de unos paños cuadrados y rectangulares que rompen la dinámica de la curva. Con todo esto se consigue una unificación de disciplinas, una combinación cromática y una línea expresiva y artística.

Para lo que a dibujo y diseño de la pieza se refiere se ha querido plasmar una visión sobre el camino que lleva al cielo y el sentido religioso sobre la fe. También el sentimiento que tiene esta ciudad hacia la Virgen a través de la historia. El conjunto total hace referencia la puerta del cielo.

El baldaquino visto de forma horizontal es una especie de tríptico desplegado. Este está formado por una parte interior y principal que es el centro donde se puede ver la gloria que lo compone. A los lados de ella la contraportada y que sirve de antesala, puerta y entrada al paraíso. El contenido de cada una de las tres partes tiene una finalidad catequética, que también depende de la imaginación y creatividad del individuo que lo observa.

Siguiendo la perspectiva horizontal, en los extremos vemos los primeros tres gráficos inspirados en los respaldares de los bancos de la Plaza Alta. Los paneles centrales muestran unas cartelas que enmarcan una pintura del Nacimiento del Hijo de Dios, y la otra de la Asunción de la Virgen a los cielos, definido como dogma el 1 de noviembre de 1950. Cada una de las cartelas están custodiadas por dos leones alados que defienden la Fe de la Iglesia, del que se hace mención en el Apocalipsis de San Juan. Estas orlas están coronadas por la concha de Santiago que hace mención del reconocimiento de la Capilla de Ntra. Sra. de Europa como uno de los puntos de inicio del Camino de Santiago.

En los marcos laterales se repite el mismo gráfico, una jarra con flores y espigas de gran exuberancia ornamental que hablan de un Dios de vivos y que está presente hasta en lo más sencillo y cotidiano. A esta ánfora la guardan dos cuernos de la abundancia, símbolo representativo de la fertilidad, riqueza y abundancia. Estos cuernos hablan de María elegida como vaso de elección, llena de Gracia, Fe y Dones. Es un símbolo de prosperidad que nos hace entender que por imitación a María estaremos más cerca del Cielo.

En el panorama siguiente se descubre un rectángulo alargado que recuerda a las columnas que dan entrada a la Plaza Alta. Con este encuadre se ha querido representar la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, acontecimiento por el que se resume todo el cristianismo. La jarra simboliza la promesa de una vida eterna, que es también otro de los caminos que nos acercan a gozar de esta promesa que Dios nos hace. Todo ello se descubre haciendo un recorrido visual por las volutas, a través de esta delimitación hasta llegar justamente al enclave, el centro del paño, donde se encuentran dos peces. El pez es un símbolo utilizado por los primeros cristianos para representar a Jesucristo y manifestar su adhesión a la Fe.

La parte última y central se compone en sus extremos de otras dos pinturas enmarcadas y guardadas por los mismos leones alados. Estos lienzos nos hablan de la Inmaculada Concepción de la Virgen, tercer dogma de la Iglesia y el otro óleo retrata a María Intercesora, evocando la Virginidad Perpetua, Doctrina de que María, fue Virgen antes, durante y después del nacimiento.

El centro del tapiz y el más importante es el Reino de los Cielos. Esta secuencia representa a la Santísima Trinidad, el dogma central sobre la naturaleza de Dios. En este retablo se muestra a estas tres potencias coronando a María, Nuestra Señora como Reina del mundo, de los cielos y de todos los ángeles. En este conjunto central se ha querido significar la promesa de la vida eterna en la Casa del Padre. Este óvalo principal está enmarcado por unos ángeles que rodean la gloria, haciendo un total de 16. Estos vuelan sobre una moldura que irá en talla de madera y que recuerda a las cresterías de los altares del barroco andaluz. La pieza irá dorada en pan de oro, las nubes estofadas también en pan de oro. Para los ángeles se propone una talla de bulto redondo, policromados. Los ángeles que componen cada punto central del óvalo y que son los de la parte superior, inferior y laterales opuestos conformando la cruz latina, llevarán elementos de orfebrería. El superior, una custodia por la Sacramentalidad de la corporación, el de abajo portará uvas y espigas, símbolo de la santa comunión, el situados en el lateral izquierdo sostendrá una espada por la defensa de la Inmaculada Concepción con la vida y con la sangre y el opuesto será un ángel llorando con rasgos afroamericano que sostiene en una mano el barco o la nave de San Pedro, que representa a la Iglesia, en la que también se incluyen aquellos que nos piden asilo y a los que se quedan en las aguas que nos separan del continente africano. El resto de los ángeles portarán palmas de orfebrería para rememorar la reconquista de Algeciras llevada a cabo el 26 de marzo de 1344, Domingo de Ramos y también por la advocación de la Patrona de la ciudad gaditana.

Para la cenefa que recorta cada paño y que parte la continuidad del dibujo de la forma habitual del barroco, consiste en un dibujo constante y serpenteante. Estos dan sensación de ingravidez y de baile en el espacio del aire. Para ella se ha querido plasmar en los látigos que azotaron a Nuestro Señor Jesucristo. Los 16 mascarones que sirven de broche al marco más extremo y que dan continuidad en los puntos donde se encuentran y parten la cenefa., serán de orfebrería, en principio plateada. Estas consisten en unas caras humanoides compuestas por elementos de la naturaleza que se encuentran en el mar, el aire, la tierra y el fuego, que son los constituyentes básicos de la materia y que se encuentran presentes en los sacramentos y que pretenden hablar de un Dios creador de toda clase de vida.

En otro orden de cosas, la saya de luto que en el día de ayer se presentó durante el Cabildo General Extraordinario, corresponde al trabajo y dedicación de Ignacio Montoro Vaca, encargado en la restauración y limpieza de las piezas y de D. Miguel Ángel Franco Pérez, encargado del diseño y adaptación de ésta obra. El conjunto realizado en tiempos del COVID-19 está dedicado a todos los hermanos difuntos fallecidos por ésta enfermedad.

El terno completo está formado por pecherín, mangas, lazada y saya bordada en hilo de oro fino reutilizando piezas de una antigua casulla que disponía la hermandad como parte del ajuar patrimonial. Esta casulla, en su origen, estaba bordada a dos caras sobre seda color marfil… hoy en día y tras la adaptación, luce como vemos.

En cuanto a los bordados, son bolutas y flores que muy probablemente se bordaran a final del siglo XIX siguiendo un patrón romántico con pocos volúmenes. Los motivos vegetales sí se encuentran en relieve utilizando técnicas habituales del bordado. Como curiosidad en los años 90 se utilizó esta antigua casulla como saya de salida siendo adaptada para tal fin.

En el nuevo diseño, se intenta recrear un conjunto para crear una proporción visual haciendo que la imagen mariana luzca con una mayor sobriedad y solemnidad en éste tiempo de luto. Por último, referente a los encajes que lucirá la dolorosa algecireña, un grupo de hermanos vieron a bien enriquecer el patrimonio del ajuar de Nuestra Amantísima madre de las Lágrimas, donando un cuello de Guipur bordado con motivos florales a realce, dicho cuello fue adquirido en un anticuario y datado del siglo XVIII.

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