El estreno del faldón lateral culmina el histórico proyecto del palio de la Soledad Servita

La apertura de la exposición de estrenos de la Semana Santa, celebrada en el Círculo Mercantil, sirvió para dar a conocer una de las incorporaciones patrimoniales más significativas del presente curso cofrade: la presentación del faldón lateral del paso de palio de María Santísima de la Soledad, perteneciente a la Hermandad de Los Servitas. Con este estreno, queda definitivamente concluido el conjunto del paso, dando cumplimiento íntegro al diseño concebido por Antonio Dubé de Luque.

Un acuerdo firmado en 2024 que alcanza ahora su culminación

El origen inmediato de este hito se sitúa en marzo de 2024, fecha en la que la corporación servita formalizó un acuerdo para la terminación del faldón lateral y de las partes traseras del paso de palio. Dicho compromiso fue suscrito con el Jesús Rosado, responsable de acometer los trabajos siguiendo fielmente el diseño del recordado Dubé de Luque. La rúbrica de aquel acuerdo tuvo además un marcado carácter simbólico, al coincidir con la circunstancia de que el actual hermano mayor ya había participado años atrás en el inicio del proyecto cuando ejercía como mayordomo, reflejo de una continuidad que trasciende mandatos y refuerza la idea de un proyecto de hermandad sostenido en el tiempo.

Continuidad técnica y excelencia artesanal

La ejecución de los nuevos faldones siguió las mismas técnicas e hilaturas empleadas en el frontal, garantizando la plena coherencia estética y material del conjunto. El propio Rosado destacó que se trata de una pieza de muy alto nivel, concebida para integrarse de manera natural en un paso que, una vez completado, presenta una armonía sobresaliente en diseño, conjunción y personalidad, con una elegancia claramente reconocible.

Estos faldones laterales completan el delantero, cuyo diseño fue aprobado por los hermanos en 2013, conjuntamente con el proyecto del paso de misterio. Aquel primer gran bloque patrimonial se ejecutó y estrenó dos años más tarde, marcando el inicio de uno de los desarrollos artísticos más extensos y ambiciosos de la historia reciente de la hermandad.

Un altar itinerante de raíz renacentista

El conjunto responde de forma unitaria al lenguaje renacentista que Dubé de Luque adoptó para concebir el altar itinerante de la Virgen de la Soledad. El palio se adscribe al tipo clásico “de cajón” y se inscribe entre los proyectos más prolongados en el tiempo emprendidos por la corporación. Los trabajos de bordado del palio se iniciaron en 1983, a partir de los diseños del propio Dubé, y fueron ejecutados en el taller de bordados del Convento de Santa Isabel, dando lugar a un conjunto de extraordinaria calidad.

El techo de palio se erige como una de las piezas más admirables del conjunto, tanto por su concepción como por su ejecución. Desde el punto de vista iconográfico, opta por la heráldica, mostrando en su centro el escudo de la hermandad, enmarcado por un friso de rica ornamentación vegetal. En los ejes centrales de cada lateral se disponen cartelas con letanías marianas —Regina Apostolorum, Regina Sine Labe Concepta, Regina Servitorum y Regina in coelo Assumpta— que refuerzan el discurso devocional del conjunto.

Respiraderos y programa iconográfico complementario

Especial mención merecen los respiraderos del paso, donde orfebrería y bordado dialogan con notable equilibrio, gracias a los trabajos procedentes de los talleres de Ríos y del Convento de Santa Isabel. En ellos destacan las cartelas realizadas por José Zabala Osuna, que recogen escenas de la vida de Cristo, integradas con la letra de la secuencia Stabat Mater Dolorosa, enriqueciendo el mensaje teológico y artístico del paso.

Un proyecto culminado desde la coherencia corporativa

Con la finalización de estos trabajos, Jesús Rosado culmina un proyecto continuista que se ha desarrollado durante décadas con una clara vocación de permanencia. La conclusión del paso de palio de María Santísima de la Soledad se erige así como ejemplo de una forma de entender la gestión patrimonial basada en el fin común, donde prevalece la identidad de la hermandad por encima de planteamientos personalistas, consolidando a la corporación servita como referente de coherencia y visión a largo plazo dentro del panorama cofrade sevillano.