Sobre la frase, todos acuerdan que es necesario, que no es posible que una hermandad como la de las Palmeras se vea obligada a recogerse en un parque, aun por construir (de momento es un solar), porque las cofradías (o una cofradía muy concreta) muestren poca misericordia con el cambio de orden de paso por carrera oficial.
Es algo que la Agrupación debería defender con pasión. Esto es, mostrar toda su capacidad de arbitraje y, llegado el momento, sentar a las seis corporaciones y decir eso de, “señores, de aquí no se sale hasta que no se llegue a un acuerdo satisfactorio para todas las partes”.
Resulta sencillo de expresar, lo sé, pero nadie se mete en la Agrupación pensando que va a ser un paseo, que no va a haber problemas, pues precisamente para solucionarlos está la Vocalía de Procesión, el Ministerio de Guerra (entiéndase la metáfora americana), al que solo se le pide eso, que cuando surja el problema ponga todo de su parte.
Y no se ha hecho, como tampoco que el Huerto tenga un recorrido normal, vaya, que no pase por la puerta de su casa y siga unas horas más en la calle; ni es normal que el Sepulcro abra el Viernes Santo.
Ya lo dijimos, todo es raro, pero dentro de lo extraño, Córdoba está dando muestras preocupantes de que todo vale.





