Córdoba, La Chicotá de Nandel, 💙 Opinión

El fin de 2018

Esta noche ponemos el broche a otro año que se nos va. Cada uno, que le ponga el broche que quiera. Yo pienso que ha sido un buen año en lo personal, en lo cofrade, en lo familiar. Ha terminado este año con la misma fuerza con que empezó, y como cada año que comienza, este viene cargado de proyectos en muchas Hermandades, con alegrías futuras, y muchas ganas en muchos hermanos, sobre todo, en aquellos hermanos jóvenes que tienen cabida en su Hermandad.

Para muchos será el comienzo de la andadura en nuevas Cofradías, también podremos ver por primera vez a Titulares pasear por sus calles, entres sus hijos, como ese momento único que vivirán los hermanos de la Bondad de mi barrio de la Fuensanta. Otros, comenzarán una nueva andadura como costaleros en algún que otro paso, apuntarán a sus hijos recién nacidos en sus hermandades, verán como se les impone su medalla, esa que llevarán siempre con orgullo, y es que el comienzo de un nuevo año, a veces, empaña lo que ha sido el pasado.

Yo en este 2018, me he sentido un poco saturado de procesiones, por el motivo que fuera, y hablo lógicamente fuera de nuestra Semana Mayor. Y como ya sabrán, para este año 2019 el panorama no va a ser distinto, me temo, que incluso peor. En estas fiestas, si he echado en falta a hermandades que hacían una gran labor social, y sin embargo, han sido otras las que han tirado del carro de la ilusión, de la caridad, y han puesto sonrisas en las caras tristes por la desdicha económica o social. No es nostalgia lo que me produce el final de este año, porque no tengo ninguna razón, ni mucho menos, pero como cofrade, si echo de menos muchos momentos que antes vivía, con gente que antes estaba, con amigos que ya no lo son, con conocidos que dicen que somos amigos, y con la alegría de el cambio que han pegado algunas hermandades a mejor, a mucho mejor.

Han ido pasando los años, las candidaturas, y aunque algunos mandatos en algunas hermandades no hayan sido ni mucho menos fructuosos, con verdaderos inútiles llevando el timón, la nueva savia, la juventud, la economía, han hecho que muchas cofradías hayan tenido un auténtico lavado de cara o un impulso antes no experimentado. Creo que el 2018 ha continuado la línea ascendente en que nuestra Semana Santa cordobesa se encuentra desde casi una década. Ya no se busca el estreno fácil y encarecido, sin tener en cuenta si toca, si es acorde con la Hermandad, o incluso, si vamos a poder pagarlo, que eso era harina de un costal muy común.

Ahora se hacen las cosas mejor. No sé si es que hemos madurado, aprendido muy bien, estamos mejor aconsejados incluso por los grandes artistas que nos surten de sus trabajos, esos salidos de sus manos, y que están engrandeciendo nuestros patrimonios, pero el caso, es que ahora da gusto ver la puesta en escena de algunas hermandades, el gusto adquirido, y lo sumamos, claro está, a las que ya antes eran un lunar de luz entre tanta oscuridad, y rebosaban categoría en cada paso que daban.

Yo lo único que espero para este 2019, es que hayamos aprendido de lo que se haya fallado en el 2018. Que no se sigan permitiendo fallos tontos, fallos totalmente subsanables desde su nacimiento. Que la humildad gane a la soberbia. Que lo importante sea el hermano, tu hermano, por encima de cualquier otro discurso futuro de proyectos. El día a día debe ser el amor a los que forman la Hermandad, no abarcar proyectos, y llevemos solo esas miras sin mirar siquiera a nuestro alrededor, al que está falto de algo, quejoso. Hay que interesarse por la comunidad humana que conforma la Hermandad, luego, ya vendrá el engrandecimiento patrimonial.

Hoy me han mandado un artículo de mi primera etapa en este espacio cofrade y la verdad, no pienso que yo haya cambiado, pero mis pensamientos, son totalmente ahora contrapuestos. No siento vergüenza, porque la vergüenza se siente cuando te equivocas por ir luchando a contra natura. Yo luchaba por lo que creía, por lo que sentía mi corazón, ahí, no hay vergüenza posible, pero como creo que yo no he cambiado, que sigo siendo el mismo, que sigo queriendo lo mismo, soñando lo mismo, disfrutando de lo mismo, aquellos que creo que son los que han cambiado, ya, no sé ni por lo que luchan, ni en qué creen, ni qué se creen, ni qué sueños o miras tienen. Eso quizá, si me de más vergüenza.

Sin vergüenza alguna les deseo una feliz salida de año, y una próspera entrada, llena de nuevos retos como cofrades, porque el buen cofrade siempre los busca, porque de esos nuevos retos y experiencias, se ganan momentos para la historia, nuestra historia, esa que quizá luego solo interesen a nuestros nietos o amigos en alguna comida dentro de treinta años, pero como el cofrade es así, sin vergüenza, seguiremos diciendo abiertamente que amamos a Cristo y a su Madre por encima de todas las cosas, de todos los partidos, de todas las trabas sociales, por encima de persecuciones y perseguidores, somos así, valiente, y amamos sin vergüenza alguna.

Feliz 2019 amigos, otro año que viviremos juntos, en amor y paz. Siempre Amor, Paz, y… Esperanza.

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