El Grupo de Fieles del Consuelo de Sevilla Este deja claro que «nunca, bajo ninguna circunstancia, habría tomado la determinación de separarse de la Iglesia»

«En la parroquia, dejamos la huella de Consuelo y Esperanza que perdurará tanto en el espacio. como en nuestros corazones»

«Solo puedo pediros perdón y agradeceros por estar siempre con la asociación. Esto no termina aquí, este sueño es solo un punto y seguido en nuestra historia»

El pasado 26 de enero, la Asociación Parroquial de Nuestro Padre Jesús del Consuelo de Sevilla Este difundía una comunicación de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Sevilla, firmado por Marcelino Manzano Vilches, Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías, dirigido a la Comunidad Parroquial de la Ascensión del Señor, en el que se detalla que «en julio de 2020 se constituyó en la parroquia el Grupo de Fieles de Consuelo y Esperanza, y desde ese momento esta delegación lo ha venido acompañando y supervisando en su funcionamiento pastoral, especialmente en las dimensiones de culto, formación y caridad, según los procedimientos que tenemos establecidos».

El texto explica que «este grupo procedía de una asociación civil que, por diversas circunstancias, no ha llegado a extinguirse. Con posterioridad al inicio del funcionamiento del grupo de fieles fueron llevadas al templo parroquial las imágenes del Señor del Consuelo y la Virgen del Rosario y Esperanza». Y añade que «tras conversaciones mantenidas en los últimos meses con el párroco y los diversos responsables del grupo de fieles, y ponderando el recorrido realizado hasta ahora por el grupo, desde esta delegación hemos tomado la decisión de dar por concluida la existencia del Grupo de Fieles, y realizar los trámites necesarios para proceder a la devolución de imágenes, bienes y enseres a la asociación civil preexistente».

En este sentido, el Grupo de Fieles ha difundido una carta, suscrita por su presidente, Álvaro Maroto Bonilla, en la que se dirige a fieles y devotos «con profunda pena para comunicar que, desde el lunes 27 de noviembre, el grupo de fieles ya no pertenece a la parroquia de la Ascensión del Señor». «Quiero dejar claro -explica- que esta decisión no ha sido adoptada por nuestra voluntad. El grupo de fieles nunca, bajo ninguna circunstancia, habría tomado la determinación de separarse de la Iglesia. No entraré en los muchos motivos que podrían empañar el mensaje que quiero transmitir con esta carta; prefiero dejar todo eso atrás y solo pensar en nuestro futuro a partir de este momento».

Maroto habla, en primer lugar de la parroquia de la Ascensión, «lugar donde hemos estado desde el año 2017. Es una iglesia en la que hemos trabajado para integrarnos con los feligreses y donde nos hemos confirmado. Algunos miembros de nuestra asociación son catequistas y están involucrados en diferentes grupos pastorales. Hemos participado activamente con Cáritas y hemos sido unión en convivencias, eucaristías, excursiones, etc. Para mi, es muy importante destacar que la parroquia, por la cual tanto trabajó su primer párroco, Don José Lora, junto con su comunidad, es un lugar donde las personas se desviven por realizar sus labores evangelizadoras. Cáritas parroquial, dirigida por Fernando con la colaboración de Auxi y su equipo, dedica su vida a ayudar a quienes más lo necesitan en el barrio, el grupo de catequesis, dirigido por María José, una coordinadora que nunca descansa por ofrecer la mejor formación catequística a todos los niños y niñas del barrio junto a las mejores catequistas, las comuniones, liturgia, acción católica con Rafa y María Gracia, pastoral de la familia, encabezada por Eli, que promueve la unión entre la parroquia y las familias, el grupo de pastoral de la salud, grupo joven y las convivencia con Manolín, Marcos, Inma, Carlos, Carmen… Todos trabajan incansablemente para asegurarse de que nadie en el barrio se sienta solo. Son pocas palabras para agradecer todas las experiencias vividas a lo largo de estos años. GRACIAS, y mil veces gracias a todos por permitirnos ser partícipes en la vida parroquial».

El presidente incide en que «en la parroquia, dejamos la huella de Consuelo y Esperanza que perdurará tanto en el espacio. como en nuestros corazones. Este legado incluye la calle colindante que lleva el nombre de nuestro titular, Nuestro Padre Jesús del Consuelo, así como el Belén viviente, concebido por un miembro de nuestra junta con el fin de recaudar fondos para Cáritas parroquial. Este evento anual es organizado por la parroquia con la colaboración de todos los feligreses, y se ha convertido en una referencia destacada entre los Belenes vivientes de Sevilla». Y añade que no puede concluir «sin expresar mi agradecimiento a Don Antonio Rodríguez Babio y Don Pedro Paz Paz, quienes hicieron posible que el sueño de todos esos niños de Sevilla Este de crear una hermandad en el barrio se hiciera realidad».

«Don Antonio -añade-, un párroco que, cuando ya nos dábamos por vencidos, llegó y nos abrió las puertas de la parroquia, indicándonos el camino a seguir para bendecir las imágenes y, posteriormente, para convertirnos poco a poco en agrupación parroquial. No había un solo día en el año en el que no se le preguntara cuándo llegaría el esperado momento de sacar las imágenes, las cuales habían. permanecido guardadas más de dos años para ser finalmente bendecidas. Para nosotros, Don Antonio ha sido, es, y seguirá siendo una parte integral de la historia de Consuelo».

Maroto habla también de Don Pedro Paz, que «llegó cuando aún quedaba mucho por hacer, pero en lugar de cerrarse, reflexionar y paralizar el proceso, confió plenamente en todos nosotros». Y pone en valor sus palabras: «Álvaro, he decidido arriesgarme y apostar por ustedes con la bendición de las imágenes en plena pandemia, porque creo en este proyecto». «Con una ilusión nunca antes experimentada en el Consuelo y en medio de la pandemia, comenzamos a coordinar la bendición», explica. Y prosigue recordando «claramente ese magnífico día, el 7 de noviembre de 2020; a pesar de las dificultades, aforamientos y nervios, lo logramos gracias al respaldo de estas dos personas excepcionales que confiaron en nosotros. Fue entonces cuando Don Antonio Rodríguez Babio bendijo las imágenes junto a Pedro Paz, y desde ese momento, empezamos a soñar con convertimos en una agrupación parroquial».

El presidente no olvida «a nuestro hermano Don Aniceto Vadillo, quien profesa tanta devoción hacia nuestras imágenes y siempre ha estado a nuestro lado con una sonrisa. También agradezco a Don Gonzalo Fernández y a Don Pedro Elena, quienes nos formaron durante el tiempo que estuvieron en la parroquia. Asimismo, a Germán y a tantas personas; son recuerdos que quedarán siempre en nuestra memoria». Así mismo nombra «a Don Marcelino Manzano», explicando que «desde que éramos una asociación civil, nos recibía en su despacho en San Vicente para alentarnos y damos ánimos para seguir luchando y trabajando por entrar en una parroquia» añadiendo que «siempre hemos seguido cada una de las directrices que nos marcó desde el minuto uno; cada duda, cada acción, cada acto, todo pasaba antes por él y le queremos agradecer de corazón su ayuda. También a Don Rafael Muñoz, vicario episcopal y párroco de San José y Santa María, que tanto ha ayudado a los integrantes de nuestra junta cuando más lo necesitábamos, brindándonos tranquilidad y paz cuando los nervios nos desbordaban».

Finalmente, Maroto se dirige a los «hermanos y devotos de Consuelo y Esperanza para pedirles «perdón y agradeceros por estar siempre con la asociación» y enfatizar que «esto no termina aquí, este sueño es solo un punto y seguido en nuestra historia» dejando claro que «los hermanos del Consuelo somos los que más sabemos de amor y sacrificio; podemos tener desacuerdos entre nosotros, pero siempre, siempre, hemos estado unidos para sacar adelante cualquier proyecto o fin». Además, confirma que «regresamos al local, al lugar de donde vinimos, pero nos vamos con dos imágenes ya bendecidas y eso… ya nadie nos lo puede quitar. El Consuelo siempre ha estado muy vivo, y aquí ahora tenemos la prueba. Nuestro Heraldo Real de este año ha sido histórico, con más de 550 beduinos, hemos salido a la calle, lo cual es evidencia de que seguimos avanzando y que la esencia del Consuelo sigue intacta». La carta concluye recordando que «próximamente se convocará un Cabildo General de Hermanos para establecer las bases de nuestro futuro», confiando en que «con la ayuda de nuestros hermanos, seremos la alegría de nuestro barrio» y exhortando a «luchar y trabajar, con la ayuda de Dios. Él nunca nos dejará solos».