El hermoso regalo del Císter al Buen Fin

A veces, en cofradías y en todos los órdenes de la vida, son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. Y es que, en multitud de ocasiones, una muestra sincera de agradecimiento público revela la grandeza de quien lo pone de manifiesto. Una gratitud que suele ser moneda común en el universo cofrade y que en las últimas horas ha tenido un ejemplo más que así lo atestigua, protagonizado por una hermandad cordobesa y una sevillana.

Ha ocurrido en Sevilla, donde una delegación de la Hermandad del Císter ha acudido a la iglesia de San Antonio de Padua, para entregarle un presente muy especial a Nuestra Señora de la Palma coronada, titular mariana de la Hermandad del Buen Fin.
Un broche que ha sido entregado por el director espiritual de la Corporación cisterciense, Fray Ricardo de Córdoba, nexo común indiscutible entre ambas corporaciones. Un hermoso regalo que obedece a la intervención y al asesoramiento que la Hermandad sevillana ha proporcionado a la cordobesa en el asunto de la cesión de las dependencias del monasterio del Císter que la cofradía, que tiene su sede actualmente en la iglesia de Capuchinos, ha obtenido en los últimos tiempos. Un gesto sublime que vuelve a evidenciar que es de bien nacidos ser agradecidos.