Una joya del patrimonio cordobés ha recuperado su integridad material y su esplendor original tras una delicada intervención en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Se trata del blandón del cirio pascual de la parroquia de San Nicolás de la Villa, una pieza singular del arte sacro andaluz, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) y datada a comienzos del siglo XVI.
Realizado en hierro policromado y dorado por un autor anónimo, este elemento litúrgico ha sido objeto de un riguroso tratamiento conservativo que ha buscado garantizar su pervivencia mediante acciones especializadas, entre las que se incluyen la limpieza superficial, la fijación y asentado de fragmentos inestables de policromía y dorado, la eliminación de oxidaciones y la consolidación estructural interna, imprescindible para asegurar su estabilidad futura.
Asimismo, la intervención ha contemplado la reintegración volumétrica de las lagunas y la reconstrucción cromática puntual, respetando siempre la autenticidad de la obra. Paralelamente, se han llevado a cabo estudios técnicos y científicos de carácter multidisciplinar que han permitido ahondar en las técnicas de manufactura y en los procesos decorativos empleados, aportando nuevas claves para el conocimiento histórico del bien.
El acto de entrega oficial del blandón restaurado, que marca el cierre del depósito temporal en el IAPH, contó con la presencia de Juan José Primo Jurado, director general del instituto, acompañado por el equipo técnico del Centro de Intervención. En representación de la parroquia asistieron José Antonio Salamanca, responsable de patrimonio, así como Rafael Salamanca y Rafael Giménez Domenech, todos ellos testigos del regreso de una pieza que forma parte del imaginario devocional y artístico de la Córdoba renacentista.
Esta actuación se enmarca en el compromiso de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía por la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico andaluz, y devuelve a la ciudad una obra que, más allá de su función litúrgica, constituye un testimonio excepcional del arte del metal en la Baja Edad Media y la primera modernidad.





