Hoy hemos conocido la noticia de la ruptura de la Hermandad de las Tres Caídas de Granada y la Banda de Cornetas y Tambores del Gran Poder de la capital nazarí tras un periplo que vino motivado por la desaparición de la formación titular de la Corporación; la B.C.T. Tres Caídas del Realejo. Banda que dejó un gran sabor de boca y una identidad propia en el periodo de tiempo que alcanza en la que estuvo activa bajo el amparo de la Corporación granadina. Seis años después de la trágica desaparición de una formación magistral, el recuerdo aún continúa existiendo en una Hermandad que no acaba de conseguir un estilo que se adapte al andar del Señor y que configura una losa para aquellos que fueron testigos del portentoso sonido que desprendía la formación granadina.
Fundada en 2002, la banda de las Tres Caídas pronto se convirtió en un referente, llevando su música más allá de Granada y acompañando a numerosas hermandades. Su momento de mayor esplendor llegó en 2016, bajo la presidencia de Francisco Huertas y el patrocinio de ‘Manuela Fundación’. La formación creció exponencialmente, mejoró su instrumentación y profesionalizó sus ensayos, alcanzando un nivel musical e imagen envidiable. El capítulo extraordinario, polémico a posteriori, protagonizado junto a la Hermandad de las Aguas de Sevilla supuso un antes y un después en la historia de las bandas foráneas en la capital hispalense, abriendo las infranqueables puertas de una Sevilla aún rancia a formaciones extranjeras que después coparían las principales páginas de los diarios cofrades.
Sin embargo, la relación con la Hermandad del Rosario comenzó a fracturarse. Desencuentros y la percepción de falta de apoyo por parte de la Junta de Gobierno llevaron a la dimisión de Huertas en 2019. Rubén Moral ‘Guti’ asumió el reto, pero la situación no mejoró. La banda acusaba a la Hermandad de no cumplir promesas de apoyo económico, lo que impidió cubrir gastos básicos y mantener a los músicos. Presiones para firmar un nuevo acuerdo, que la banda consideraba atentaba contra su autonomía, agravaron la crisis.
Ante la imposibilidad de cumplir con sus compromisos, y con la Semana Santa de 2020 ya cerrada, la directiva de la banda, con gran dolor, decidió poner fin a su actividad para no comprometer el prestigio ganado.
La disolución de las Tres Caídas dejó un hueco notable en el sonido de la Semana Mayor granadina que aún resuena en las laberínticas calles del Realejo, cuyas notas pudieron ser recuperadas en el estéril intento de refundar la formación en el año 2021. Finalmente no cuajó.





