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A paso mudá, Opinión

El lado oscuro de las fiestas patronales

Buscando en la Real Academia de la Lengua Española, romería es una palabra con varias acepciones, las cuales no se asemejan nada al concepto de algunos sectores, entre otros el de los jóvenes. Pasado el mediodía, cientos de jóvenes se dan cita en el cerro de Belén para «celebrar la romería». Una celebración que solo se basa en un simple botellón. Hasta aquí, casi que puedo entenderlo, porque cada uno celebra la romería como ve mejor ya que no hay otras opciones disponibles. Hasta aquí, todo «normal».

A la hora de salir la Virgen en romería hacia su pueblo, de esos cientos de jóvenes, la gran mayoría pasan totalmente de este acto; ellos siguen con su botellón correspondiente, quedando la Virgen en un lugar muy secundario. Incluso cuando Ella está llegando al pueblo, muchos de esos jóvenes siguen a lo suyo con su botellón.

Entonces, ¿seguimos llamando romería a este evento tan grande? ¿Es una cuestión de respeto? ¿Qué es? No sé la respuesta, pero utilizan el nombre y el acto de una imagen, para celebrar una romería con su mínimo significado. Y por supuesto, entiendo que haya gente que no sea creyente, y lo respeto, pero no comparto que se utilicen actos y nombres relacionados con la religión para fomentar otros actos y eventos que poco tienen que ver. Aprovecharse de los demás es un acto irrespetuoso, y sin tomar medidas al respecto, es lo que se está fomentando: la falta de respeto y el aprovechamiento ajeno.

Que se salven y tengan la mente tranquila los que puedan. 

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