El manto de la Virgen de las Angustias se erige como una de las obras más sobresalientes de la exposición conmemorativa del centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII Duquesa de Alba, articulada bajo el título “Cayetana. Grande de España”. La pieza, de alto valor artístico y simbólico, ocupa un lugar preeminente dentro de un discurso expositivo que reivindica la dimensión patrimonial, cultural y personal de quien fue una de las figuras más influyentes de la aristocracia española contemporánea.
Una inauguración presidida por el Rey en el Palacio de Las Dueñas
La muestra ha sido inaugurada por Su Majestad el Rey Felipe VI, en un acto celebrado en el Palacio de Las Dueñas, residencia histórica vinculada estrechamente a la Casa de Alba y enclave elegido para acoger esta conmemoración. La exposición podrá visitarse desde el 5 de marzo hasta el 31 de agosto de 2026, ofreciendo al público un recorrido exhaustivo por la trayectoria vital de la duquesa.
Durante la visita inaugural, el monarca estuvo acompañado por una amplia representación institucional: el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; el presidente del Parlamento de Andalucía, Jesús Ramón Aguirre; el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo; y el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, entre otras autoridades y personalidades del ámbito cultural y social.
Tres años de investigación y más de 200 piezas
Fruto de tres años de investigación y trabajo especializado, la exposición ha sido comisariada por Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, en colaboración con el equipo de la Fundación Casa de Alba. El resultado se concreta en una selección de más de 200 piezas que configuran una visión panorámica de la duquesa, abordando tanto su biografía como su impronta cultural.
El itinerario expositivo se estructura en cinco bloques temáticos, a través de los cuales se examinan las distintas facetas de Cayetana: su papel como mecenas de artistas relevantes, su actividad como coleccionista y pintora, y su contribución decisiva a la conservación del legado artístico e histórico heredado. La muestra también profundiza en su dimensión como embajadora de España y promotora de la internacionalización de la Casa de Alba, así como en su proyección como icono de la moda, del flamenco y del arte del toreo.
Patrimonio, mecenazgo y proyección internacional
Especial relieve adquiere su labor en la conservación del patrimonio familiar, materializada en las restauraciones y reformas emprendidas en los palacios de Liria, Monterrey y Dueñas. Junto a ello, se exhibe por primera vez una selección de obras adquiridas por la duquesa, además de piezas firmadas por maestros que la retrataron, como Ignacio Zuloaga o Mariano Benlliure.
La exposición integra asimismo su producción pictórica, su faceta de bailaora y firme defensora del arte flamenco, y su consolidación como referente de la alta costura, recordando el revolucionario desfile de la casa Dior celebrado en el palacio de Liria. Vestidos, objetos personales y documentos inéditos completan un relato que trasciende lo meramente biográfico.
Archivo fotográfico y correspondencia inédita
Durante el proceso preparatorio se ha llevado a cabo una exhaustiva labor de recuperación e investigación del archivo fotográfico de la duquesa, incorporando instantáneas únicas captadas por autores como Juan Gyenes, Cecil Beaton o Richard Avedon. A ello se suman documentos de singular relevancia histórica, entre ellos la correspondencia mantenida con figuras internacionales como Isabel II o Jacqueline Kennedy Onassis.
No se soslayan tampoco aspectos menos difundidos de su biografía, como su actividad pionera en defensa de los animales, su compromiso solidario y su implicación social, ni la influencia ejercida por su padre, el duque Jacobo, en la protección del patrimonio, así como el papel desempeñado por su esposo, el duque Luis.
Sevilla como eje sentimental y escenario expositivo
La elección del Palacio de Las Dueñas —edificio del siglo XV de traza gótico-mudéjar y renacentista— subraya la profunda vinculación sentimental de la duquesa con Sevilla, ciudad que ocupa un lugar esencial en su biografía y en la identidad de la Casa de Alba.
El manto de la Virgen de las Angustias, símbolo textil de una devoción
Entre las piezas más destacadas figura el citado manto bordado en hilo de oro sobre terciopelo burdeos de Lyon, obra de Fernández y Enríquez. Estrenado en 1997, incorpora en su centro el escudo de la Casa de Alba y presenta un diseño de grandes trazos que lo convierte en una obra de inmediata identificación. La última ocasión en que la imagen lo lució sobre su paso fue durante la Semana Santa de 2024, circunstancia que refuerza su vigencia devocional y su relevancia dentro del patrimonio textil vinculado a la Casa de Alba.
De este modo, la exposición no solo conmemora el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, sino que articula un relato integral en el que convergen arte, memoria, patrimonio y devoción, proyectando una imagen compleja y poliédrica de quien ostentó el título de XVIII Duquesa de Alba.





