La Hermandad de la Macarena ha presentado el resultado de los recientes trabajos de conservación realizados sobre uno de sus textiles más simbólicos: el manto de tisú celeste de la Virgen de la Esperanza, una pieza emblemática que vuelve a lucir en todo su esplendor tras una cuidadosa intervención llevada a cabo por el equipo especializado de CYRTA.
Una intervención centrada en la preservación del tejido y sus bordados históricos
El proceso de restauración ha estado enfocado en la estabilización del tejido original, el delicado tisú celeste, que presentaba signos de deterioro propios del paso del tiempo y del uso ceremonial. Uno de los objetivos fundamentales del trabajo ha sido la consolidación de bordados que se hallaban parcialmente desprendidos de su soporte textil. Estos elementos, valiosos tanto desde el punto de vista artístico como devocional, corrían riesgo de pérdida si no se actuaba con urgencia.




Sustitución de la banda de encaje: una renovación con fidelidad estética
Junto a estas labores de fijación, la Hermandad ha decidido sustituir el encaje perimetral original, cuya conservación era inviable debido a su deterioro estructural. La nueva banda ha sido confeccionada en el taller de Alfonso Aguilar, especializado en encajes de inspiración litúrgica, y responde a un diseño inédito concebido expresamente para esta obra.
El nuevo encaje, de 8 centímetros de ancho y elaborado en hilo de oro fino, se inspira en los motivos decorativos que ya aparecen en otras piezas del ajuar de la Esperanza. Las conchas doradas remiten directamente a las bordadas en el propio manto y en las bambalinas del paso de palio, integrándose armónicamente en el conjunto estético de la dolorosa. Entre las conchas, rombos bordados a punto de ladrillo generan un efecto visual de reflejo y profundidad, mientras que pequeños grupos de lentejuelas, colocados con minuciosidad en el interior de cada motivo, remiten a modelos antiguos conservados en la colección patrimonial de la Hermandad.
Un testimonio de fidelidad al patrimonio y devoción mariana
La intervención se ha llevado a cabo bajo criterios rigurosamente conservacionistas, con el propósito de garantizar la perdurabilidad de una de las piezas más delicadas y queridas del ajuar procesional de la Virgen. Con ello, la corporación refuerza su compromiso con la preservación de su legado material y espiritual, asegurando que esta joya del bordado siga siendo objeto de veneración y admiración por las generaciones presentes y futuras.
Este manto de tisú celeste, cuya historia se entrelaza con algunos de los momentos más significativos de la cofradía, vuelve así a ocupar su lugar de honor, revestido de simbolismo y esplendor, en el corazón de los macarenos.





