Córdoba, ⭐ Portada

El manto procesional restaurado de la Virgen de las Lágrimas incluirá el nombre de los donantes que lo deseen

La conservación del patrimonio es uno de los principales cometidos de cualquier Hermandad y junta de gobierno, con el firme propósito de preservar del mejor modo posible los enseres heredados de tiempos pretéritos y permitir que sigan en un estado óptimo. En este sentido, la Hermandad de la Misericordia de Córdoba decidió por unanimidad en cabildo general extraordinario de hermanos la restauración, y su respectivo presupuesto, del manto procesional de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo.

El trabajo está siendo realizado por el taller malagueño de Bordados Juan Rosén, S.C., que presentó el proyecto que se ha aprobado. Según dicho proyecto, la restauración y pasado de los bordados a un nuevo terciopelo estará terminado y será entregado a la Hermandad en la cuaresma de 2021. Una restauración que obedece al siguiente diseño, que «respeta escrupulosamente el diseño original y añade algunos pequeños detalles que lo completan y enriquecen».

Conviene destacar que la hermandad cordobesa ha previsto la posibilidad de que el nombre del donante (o el de su familia) figure, si así lo desea, en el interior del manto. Para ello, tal y como ha precisado la propia corporación de San Pedro, basta con que hacer una aportación a la Hermandad mediante una transferencia (por el importe que se quiera) a la cuenta con el número IBAN ES12 0237 0210 3091 5481 4808 de Cajasur, o a través de Bizum (número 38070), indicando claramente el nombre del donante y, en el apartado «CONCEPTO» la palabra MANTO y el nombre que se desee que figure en el interior del manto. También se puede donar puede de forma anónima, indicando simplemente que no se desea que el nombre figure en la relación.

El manto de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo conserva el terciopelo original que fue estrenado en 1950 coincidiendo con la primera salida procesional en la cofradía de la dolorosa de San Pedro. Como curiosidad, en su bordado, realizado bajo diseño de Rafael Díaz Peno y que se culminó en 1953, participaron dos bordadoras que realizaban labores para las Madres Adoratrices de la Sierra, que vivían en Ciudad Jardín, en concreto en la calle Previsión. Es importante subrayar que, pese a que la pieza ha sido objeto de diversas limpiezas a lo largo de los años, no ha sido restaurado en profundidad nunca por lo que una intervención de estas características se antoja más que necesaria.

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