Sin lugar a dudas, el paso del popular Fray Ricardo de Córdoba ha dejado una profunda e innegable huella en su ciudad natal y en particular en su Semana Santa, a la que tanto impulsó hasta el punto de ser uno de los principales artífices – sino el que más – de su renovación y resurgimiento a pesar de que, lamentablemente, el factor tiempo haya jugado en contra de sus muchos desvelos y empeños traduciéndose en un casi perfecto ejemplo para la popular expresión que afirma que la distancia hace el olvido.
Sin embargo y como muestra de que toda regla tiene su excepción, la hispalense Hermandad de Los Negritos recibía la esperada visita del capuchino – Tutor Franciscano de la corporación – con el propósito de llevar a la práctica la doctrina del papa Francisco en el significativo período que siempre es la Cuaresma.
Dicho encuentro, cargado de emotividad para la cofradía, ha terminado por reflejarse en unas merecidas líneas de agradecimiento tras los años que Fray Ricardo ha empleado junto a los hermanos de los Negritos como su Director Espiritual. El reconocimiento a su entrega llegó asimismo en forma de un valioso cuadro en el que figura una imagen de Nuestra Señora de los Ángeles de gran antigüedad, símbolo del consabido fervor que el fraile comparte con San Francisco hacia la mencionada advocación y que la hermandad ha querido dedicarle de la siguiente forma:
«A nuestro querido hermano Fray Ricardo de Córdoba, con la gratitud de todos los hermanos de la Antigua, Pontificia y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles, por la dedicación y guía en su labor como Director Espiritual de Nuestra Hermandad, durante esta última década.»
Con este hermoso gesto, Los Negritos se ha despedido del admirado Fray Ricardo de Córdoba con el sincero deseo de que siga formando parte de sus vidas y la certeza de que, independientemente de las circunstancias, continúe siendo su Tutor Franciscano por mucho tiempo más.






