Sevilla

El misterio de la Cena al completo presidirá el altar del Corpus Christi en el Arzobispado

El Señor y el apostolado procesionaban por segunda vez en este año

La Junta de Gobierno de la Hermandad de la Sagrada Cena ha aprobado, tras reunirse en cabildo de oficiales, que el paso de misterio con el Señor y los 12 apóstoles presidan el altar del Corpus Christi en el fachada lateral del Palacio Arzobispal.

Será una estampa histórica en la jornada, ya que esta imagen no se produce desde el año 2013, siendo además la segunda vez que el conjunto iconográfico procesiona tras la Estación de Penitencia a la Catedral el pasado Domingo de Ramos.

El Señor de la Sagrada Cena, que normalmente preside en solitario este culto sobre el paso del Cristo de la Humildad y Paciencia, saldrá acompañado de las magistrales figuras secundarias que gubiara Luis Ortega.

Y como andas procesionales, llevará las mismas de cada Domingo de Ramos, las cuales curiosamente serán sustituidas en pocos años por uno de los proyectos finalistas que se han conocido esta misma semana.

El cortejo partirá de la Iglesia de los Terceros al alba para presidir el altar durante el paso de la procesión del Corpus, y posteriormente regresará al templo acompañado por los sones musicales de la Banda de Cornetas y Tambores María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras).

Andas procesionales

El paso del Señor de la Sagrada Cena es de madera tallada compuesto de una parihuela, canasto y respiraderos tallados al estilo barroco, pintados y barnizados en color guinda oscuro, realizado en el año 1929 por Salvador Domínguez.

A su alrededor tiene seis medallones representativos con escenas de la Pasión, que datan de 1680, ejecutados por Luis Antonio de los Arcos, Cristóbal Guadix y Pedro Roldán, en negro, posteriormente policromados.

En su interior tiene nueve trabajaderas, con capacidad para unos 45 o 54 costaleros. También lleva en la parte superior de las esquinas, cuatro faroles de madera dorados, con cuatro cristales con el escudo de la Hermandad sellado en los mismos, (Cristalería Luque, 2004), y en su interior, tres luces de cera, rematados con una corona grande; realizados en 1965 por Jiménez. Fueron dorados en 2002.

En el año 2011 el paso procesionó con los candelabros de guardabrisas del paso de Nuestra Señora de la Encarnación, Titular gloriosa de la cofradía. Ese mismo año también se ampliaron los respiraderos.

En las cuatro esquinas de la canastilla, se pueden contemplar cuatro jarras de metal dorado, para portar flores, realizadas en 1979 por Manuel de los Ríos y en la parte inferior, bajo los respiraderos, cuatro faldones de pana lisos, con cuatro broches bordados en oro que enlaza los paños por las esquinas.

El llamador es de metal dorado y labrado, con dos costaleros en la parte superior derecha, de rodillas, sosteniendo el Libro de los Siete Sellos, sobre el cual reposa el Divino Cordero. El llamador ha sido dorado y restaurado en el año 2014.

El Señor va acompañado de los doce apóstoles tallados entre 1976 y 1982 por Luis Ortega Bru.