Poco a poco se van conociendo las imágenes que participarán en la procesión magna, que se celebrará en octubre de este año en Córdoba. Dividido en cuatro bloques, el acontecimiento reunirá a un buen número, de imágenes, de la capital y de la provincia de gran valor devocional. Y entre ellas estarán los dos titulares de la hermandad de la Sagrada Cena de Córdoba. Nuestro Padre Jesús de la Fe y la Esperanza del Valle. Las veneradas imágenes que esculpiera Miguel Ángel González Jurado procesionarán en dos bloques diferentes. Si bien su participación indica el auge de la cofradía radicada en Beato Álvaro de Córdoba.
Así lo acaba de confirmar la Hermandad de Poniente en un comunicado en el que el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de la corporación confirman que se recibió por parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías la invitación a la participación en el Magno Vía Crucis y comunican que el Cabildo de Oficiales ha acordado aceptar la invitación de la participación de la hermandad con el misterio completo de Nuestro Padre Jesús de la Fe y el paso de palio de María Santísima de la Esperanza del Valle.
Cabe recordar que, enmarcado en los actos a celebrar en la Diócesis de Córdoba con motivo de la celebración del sexto centenario del rezo del Vía Crucis en Occidente, instituido por el Beato Álvaro de Córdoba, titular de la Hermandad Sacramental de la Cena, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba va a organizar, como acto central, un Magno Vía Crucis en el entorno de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, a priori presidido por el Obispo Demetrio Fernández, el próximo 11 de octubre.
Este Magno Vía Crucis comenzará con la presencia de las reliquias del Beato Álvaro de Córdoba, continuando con las diferentes imágenes que representarán las diferentes estaciones del Vía Crucis. En conmemoración del año Jubilar «Peregrinos de Esperanza», se realizará un acto con las diferentes advocaciones marianas de la ciudad que ostentan el honor de llevar el nombre de Esperanza o lo simbolizan. La procesión estará dividida en cuatro bloques argumentales, dedicados a las ocho estaciones concebidas por el Beato Álvaro de Córdoba, a corporaciones dominicas, a la que pertenecía el beato, a las quince estaciones del viacrucis de San Juan Pablo II y a las Esperanzas, como un guiño al Año Jubilar en curso.
María Santísima de la Esperanza del Valle
Dos han sido las tallas que, bajo la advocación de María Santísima de la Esperanza del Valle. Entorno a la primitiva imagen de Nuestra Señora se forma el grupo fundacional de la corporación penitencial. Según consta en el primera Libro de Anales de la Hermandad, “algunos hermanos conocían la existencia de una talla de Virgen, de candelero, atribuida al círculo del Escultor insigne Juan de Astorga, que se encontraba en la casa del Sr. D. Antonio Fernández –prestigioso fotógrafo conocido como “Fernán”-, en la ciudad de Sevilla”.
Por mediación de Fray Ricardo de Córdoba se establecieron las oportunas conversaciones para adquirir dicha talla, las cuales resultaron positivas, y el día 12 de noviembre de 1983 llegaba a Córdoba, acompañada de un grupo de hermanos, que la recibieron bajo la advocación de María Santísima de la Esperanza del Valle. En acción de gracias, el domingo 30 de noviembre se celebraba una misa en casa de Antonio López Raya, que sería oficiada por Fray Ricardo de Córdoba. Para esta ocasión la hermandad del Císter prestó los enseres necesarios para formar el altar de cultos, así como las vestiduras que lució María Santísima de la Esperanza del Valle.
La talla sería bendecida el 12 de mayo de 1985, imponiéndole su corona un año después, el 18 de mayo de 1986, domingo de Pentecostés. Desde el punto de vista artístico María Santísima de la Esperanza del Valle es una Dolorosa anónima que inicialmente fue relacionada con el círculo de Juan de Astorga, aunque ciertos detalles estilísticos y estructurales nos hablan claramente de una talla de la segunda mitad del XX. Actualmente se encuentra cedida a la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Santa Eufemia (Córdoba), donde quedó depositada en el transcurso de un solemne oficio religioso, con fecha 10 de febrero de 2.002, según acuerdo del Cabildo General de Hermanos de carácter Extraordinario, celebrado el día 2 de diciembre de 2.001.

La imagen actual de la Virgen es obra del imaginero cordobés, Miguel Ángel González Jurado, realizada en 2001 a instancias de un grupo de hermanos, liderado por Antonio Prieto Cid, que deciden donar la nueva talla. Esta imagen es de las de candelero, de las denominadas “de vestir”, esto es con talla, encarnadura y policromía sólo en cabeza y manos. Su altura es de 166 centímetros y presenta la cabeza ligeramente inclinada hacia la izquierda y hacia adelante. Tiene los ojos muy oscuros y ligeramente entornados. La tez es oscura en manos y cara, mientras que la cabellera, de color negro, está peinada con raya en medio y recogida formando un moño ligeramente caído.
María Santísima de la Esperanza del Valle es realizada por González Jurado, y probablemente una de las mejores de su producción artística, en la que ha sabido infundir con maestría una expresión en la que se mezclan la sublime serenidad del semblante de quien, desde su concepción, estuvo libre de pecado por haber sido elegida para albergar en su Seno al Redentor del mundo; con el profundo dolor de la madre que acepta resignadamente el fatal destino de su Hijo, lo que aparece reflejado por las tres lágrimas que surcan sus mejillas. Tal combinación de serenidad y profundo recogimiento invita a los fieles a la reflexión pausada y silenciosa, a la oración y a la interiorización de los sagrados misterios de la salvación.
Su incorporación a la Hermandad y Cofradía, como Imagen Titular de la misma, fue aprobada por el Cabildo General de Hermanos de fecha 2 de Diciembre de 2.001, siendo bendecida el 18 de Diciembre de 2.001 por su consiliario el reverendo padre Don Tomás Pajuelo Romero, en la Parroquia de Beato Álvaro de Córdoba, donde en estas fechas ya estaba erigida canónicamente la Hermandad.
Nuestro Padre Jesús de la Fe
A finales de 1985 se presenta el proyecto elaborado por el artista pontanés Francisco Palos Chaparro, en el que se incluyen dibujos de frente, de perfil y de cuerpo entero. La imagen será realizada en madera de cedro, siendo una figura de talla para vestir que representa el momento en el que Jesús bendice el vino: “Tomad y bebed todos de Él, esta es mi sangre…”, razón por la cual aparece portando un cáliz en su mano derecha. El 11 de abril de 1987, sábado de pasión, tendrá lugar la bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe, durante la celebración de la primera función solemne celebrada en su honor.
El acto estuvo presidido por el Obispo de la Diócesis monseñor Infantes Florido, actuando como padrinos los Hermanos de la Cruz Blanca y el Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna. Esta organización aprovechara el acto para imponer la medalla de Primera Adoradora a María Santísima de la Esperanza del Valle, distinción que le había concedido el Consejo Nacional de la Adoración Nocturna pues, como ha quedado apuntado, la Hermandad nace del seno de un grupo de miembros de este movimiento seglar, siendo la primera corporación penitencial de Córdoba que contó con turno propio.
En la actualidad, esta imagen se encuentra cedida a la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Santa Eufemia (Córdoba), según acuerdo del Cabildo General de Hermanos de carácter Extraordinario, celebrado el día dos de diciembre de 2.001. El 10 de febrero de 2.002 tenía lugar el acto de entrega de la imagen, siendo recibida con vivas muestras de alegría por esta población serrana.

Han pasado nueve años desde la fundación y cinco desde la incorporación de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe al incipiente patrimonio de la Hermandad. En estos momentos es hermano mayor Antonio Prieto Cid, y la Junta de Gobierno va a dar un giro copernicano a la cuestión del misterio de la Cena. Al no ser posible seguir contando con el concurso de Palos Chaparro, se contrata el 23 de mayo de 1992 se celebra un cabildo extraordinario en el que se decide buscar un nuevo imaginero que acepte el encargo del apostolado, recayendo la elección en el joven artista cordobés Miguel Ángel González Jurado.
Al conocer lo que pretendían los hermanos, el escultor les planteó la conveniencia de que fuese un proyecto global, en el que se incluyesen los apóstoles y Cristo para que la unidad de acción y la carga dramática necesarias en la concepción de un paso de misterio se pudieran lograr con las máximas garantías. El artista presentó a la hermandad varios bocetos y dibujos que resultaron muy satisfactorios. En junta general extraordinaria de 14 de junio de 1992 se acordó encargar al imaginero la ejecución de todo el grupo, incluida la figura del Señor. La nueva imagen será bendecida el 24 de abril de 1993 en ceremonia concelebrada por don Miguel Castillejo, don Santiago Gómez, nuevo párroco de la Trinidad, y fray Ricardo de Córdoba, hermano fundador de la Hermandad. Como homenaje a monseñor don Antonio Gómez Aguilar, quien había fallecido unos meses antes, el cáliz que Cristo porta en sus manos es una reproducción del que usaba el querido y llorado Don Antonio.
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe es una talla de vestir, esculpida de cuerpo completo, realizada en madera de cedro. Representa el momento en el que Cristo, puesto de pie sostiene el cáliz con ambas manos en el momento de convertir el vino en su preciosa sangre. Para resaltar la trascendencia y el dramatismo del instante, la imagen dirige la mirada hacia el frente, con el entrecejo levemente fruncido y la boca entreabierta. La barba, bien trabajada y el cabello, partido al medio y cayendo por la espalda, constituyen algunos de los rasgos más significativos de esta hermosa imagen, que ponen de manifiesto la calidad de su autor.
Como afirma María Dolores Díaz Vaquero «Tanto en ésta como en otras representaciones de Cristo, salidas de las gubias de este maestro, se aprecia el conocimiento que tiene de los grandes imagineros del seiscientos, pero adobado con sus propias características, singularmente la elegancia, la serenidad y la capacidad expresiva». La imagen viste túnica de color marfil ajustada a la cintura por un grueso cordón de hilo de oro y mantolín de terciopelo color burdeos. Luce potencias de plata dorada, con ancha cartela de aires barrocos en la base y rayos biselados y torneados desiguales y alternantes; como ya ha quedado apuntado, el cáliz que lleva el Cristo es una reproducción del que perteneció al párroco y gran impulsor de la Hermandad don Antonio Gómez Aguilar.
Apostolado
Todo el apostolado es obra del imaginero cordobés D. Miguel Ángel González Jurado, realizado entre los años 1995 y 1996, siendo bendecido este conjunto el 24 de marzo de 1996 en la Parroquia de San Juan y Todos los Santos (Trinidad).
San Juan

Está representado sentado en un taburete de madera a la izquierda de Nuestro Señor Jesucristo. Es el apóstol más joven de todos. Cuenta con abundante melena, con el pelo muy caído, casi sin rizar; un solo rizo se observa sobre su frente, del cual nace un mechón que cae sobre la misma. Tiene un incipiente bigote. Tanto el bigote como las cejas son de color algo más claro que el resto del pelo. Tiene la cabeza algo inclinada hacia su derecha y los ojos semicerrados. Su tez es clara. Sus manos están abiertas y los dedos rectos, siendo los más cerrados el índice, anular y corazón de la mano derecha. Su mano izquierda se suele representar apoyada en su pecho. Como todos los apóstoles, está descalzo, lo cual era regla común entre los hebreos a la hora de la comida.
San Felipe

Apóstol sentado sobre taburete de madera, sin sandalias. Mira hacia abajo con los ojos semicerrados. Su cabeza está ligeramente inclinada hacia su izquierda y levemente girada hacia ese mismo lado. Posee gran melena negra muy lisa. Presenta un mechón característico en su lado derecho, el cual ha sido ahuecado en su totalidad. La barba está partida en su barbilla y tiene las patillas muy delgadas. Sus manos están abiertas, estando la izquierda más cerrada que la derecha, en actitud de pasarse el pan con el apóstol que se encuentra a su izquierda, San Andrés, con quien forma un grupo escultórico dentro del conjunto general de apóstoles.
San Andrés

Apóstol sentado sobre taburete de madera. Se dispone junto a San Felipe, a la izquierda de éste, con quien forma un grupo escultórico. Está intercambiándose el pan que el Señor acaba de repartir con San Felipe. Tiene bastante pelo negro rizado, con abundante barba y bigote, patillas anchas y barba larga y partida en su extremo inferior. Su cabeza está inclinada hacia su derecha. Sus manos están abiertas con las palmas hacia arriba y los dedos meñique, anular y corazón semicerrados en ambas manos. Está descalzo, como el resto de los apóstoles.
Santiago el Menor

Apóstol de pie. Está descalzo sobre una peana de madera. Tiene pelo abundante, barba poblada, pero no larga, y gran bigote levantado en sus extremos, todo ello de color negro. Sus manos están muy abiertas y con las palmas hacia abajo, apoyándose en los hombros de San Mateo su mano izquierda. Se dispone en el paso entre San Andrés y San Mateo. Su cuerpo y su cabeza están inclinados hacia adelante. Tiene los ojos semicerrados y la boca semiabierta.
San Mateo

Apóstol sentado sobre taburete de madera. Está descalzado. Su cabeza está totalmente girada hacia su izquierda, observando a Judas Iscariote cómo tiene actitud de levantarse y marcharse de la mesa. Tiene abundante pelo oscuro, no muy rizado, y una barba muy larga y partida en su extremo inferior; presenta también abundante bigote. Posiblemente sea la barba más larga de todos los Apóstoles. Tiene nariz grande y sus ojos están totalmente abiertos. Su mirada es recta y la cabeza no está inclinada. Su mano derecha está apoyada sobre la mesa, totalmente abierta y con la palma hacia abajo, mientras que su brazo izquierdo se eleva y prolonga hacia Judas Iscariote con actitud de reprenderlo en su intento de abandonar la mesa. Su atención está centrada en Judas Iscariote, con quien forma un subconjunto escultórico dentro de todo el apostolado.
Judas Iscariote

Apóstol sentado sobre taburete de madera. Está descalzo y casi fuera del banco, pues su actitud es la de levantarse del mismo para abandonar la mesa, por lo que una de sus piernas está flexionada para poder tomar impulso para levantarse. La mano izquierda está abierta y se suele apoyar sobre la rodilla derecha para tomar impulso al levantarse, mientras que la mano la derecha agarra la bolsa de cuero que contiene las treinta monedas por las que entregó al Señor. Está dispuesto junto a San Mateo. Se le observa bastante separado de la mesa. Tiene el pelo oscuro y muy revuelto, barba corta y muy partida en la barbilla y bigote abundante. Sus ojos oscuros, como los de todos los apóstoles, están muy abiertos, teniendo en este caso el ceño muy fruncido. Su nariz prominente y sus pómulos saltones le dan un aspecto de enfado o enojo. El tronco semivuelto, así como su cabeza, da la sensación de que rechaza mirar a Jesucristo.
San Bartolomé

Apóstol sentado sobre taburete de madera. Descalzo como el resto. Presenta pelo oscuro muy rizado, barba larga y partida con un bigote abundante. Su cuerpo está ligeramente inclinado hacia su izquierda, y la cabeza está totalmente girada hacia el mismo lado. Se suele representar hablando al oído a Santo Tomás, con quien forma un subconjunto escultórico junto a él. Se dispone el primero de los apóstoles por el lado de la derecha del paso. Sus manos están muy abiertas. Presenta gran nariz y varias arrugas muy pronunciadas en la frente y sobre el bigote.
San Tomás

Apóstol sentado sobre taburete de madera. Está descalzo. Forma conjunto escultórico junto a San Bartolomé, a quien parece escuchar lo que le habla con gesto de asombro. Presenta su torso, por tanto, una leve inclinación hacia su derecha. Tiene la cabeza alzada y los ojos muy abiertos. Pelo muy rizado, sin melena, con un mechón o rizo en el centro de su frente. Barba abundante y larga abierta por su extremo inferior y bigote abundante. Las manos están abiertas. La boca está semiabierta.
San Simón

Apóstol de pie. Como todos los demás apóstoles, se encuentra descalzado, sustentado sobre una peana de madera. Tiene el pelo canoso y la tez clara. Representa a un hombre de edad avanzada, sin ser el mayor de todos los discípulos. Viene representado con el pelo corto y amplia frente, con inicio de calvicie. Sus manos están abiertas. Se representa mirando a Nuestro Señor, con la mano derecha apoyada en San Judas Tadeo, estando colocado en el paso entre éste y Santo Tomás. Su cuerpo está levemente inclinado hacia delante, sobre todo en la zona de los hombros, y su cabeza mira al frente, con los ojos abiertos. La boca levemente abierta. Sus cejas son blancas.
San Judas Tadeo

Apóstol sentado sobre taburete de madera. Como los demás, está descalzo. Se encuentra situado entre San Simón y Santiago el Mayor. Mira directamente a Jesucristo y apoya sus manos en la mesa, las cuales están muy abiertas. Su cuerpo se encuentra inclinado hacia su izquierda, acercándose a Santiago el Mayor, y su cabeza totalmente girada hacia ese lado. Por estar sentado y mirar directamente a Nuestro Señor, el cual se encuentra de pie, mantiene la cabeza algo levantada y tiene los ojos abiertos en su totalidad. Nariz grande y algo aguileña. Pelo oscuro, pero quizás el más castaño de todos los apóstoles, y largo, sin llegar a tener melena y con inicio de entradas en la frente. Barba grande, esta vez sin partir, y bigote abundante.
Santiago el Mayor

Apóstol sentado en taburete de madera. Descalzo igualmente. Es el de mayor edad de los doce. Tiene el pelo totalmente cano, de color blanco. Tanto la barba, muy larga, lacia y partida en su extremo final, el bigote y las cejas son de pelo cano, de color blanco. Presenta la parte superior del cráneo totalmente desprovista del menor vestigio de pelo, aunque en su contorno tiene pelo corto. El cuerpo esta recto y la cabeza ligeramente levantada, lo cual le permite dirigir su vista hacia el Señor. Sus ojos se encuentran levemente entrecerrados. Y su boca entreabierta. Sus manos están abiertas y se suele representar con las manos en forma de súplica u oración, levantadas hacia Nuestro Señor.
San Pedro

Apóstol de pie. También descalzo. Tiene el pelo muy rizado y oscuro. Con un rizo en la mitad de la frente muy característico. Posee unas levísimas entradas en su frente, las cuales acentúan el rizo anteriormente mencionado. No tiene melena y su barba es muy rizada y no muy grande. El bigote es también abundante. Su cabeza está erguida y girada levemente hacia su izquierda, esto es, hacia Jesucristo, a cuya derecha se sitúa. Forma un subconjunto escultórico junto a Nuestro Señor y a San Juan. Sus ojos están totalmente abiertos y su mirada es de sorpresa o asombro. Sus manos están abiertas, estando la derecha algo más cerrada en los dedos meñique, anular y corazón. Se suele representar con el brazo izquierdo por detrás de nuestro Señor.





