El modo más hermoso de llevar Amor a quienes más lo necesitan

Una de las misiones esenciales de las cofradías desde el Concilio de Trento, más allá de que la idea original se haya ido desvirtuando a lo largo de los siglos, es la evangelización, acercar el mensaje de Dios a quienes no acuden a la intimidad del templo, por cuestiones diversas entre las que se encuentra la imposibilidad de hacerlo. De ahí la importancia que atesoran iniciativas como la que emprende cada año la hermandad del Amor del Cerro cuando llega el tradicional Vía Crucis que protagoniza en Cuaresma el Cristo del Amor, una de las imágenes cristíferas de la ciudad que atesora una devoción más arraigada de cuantas proliferan en la ciudad de San Rafael, y Fray Albino, pese al lugar de su nacimiento.

Y que la corporación del Cerro, llegado un año más el quinto viernes de Cuaresma, tal y como prescriben sus reglas corporativas, celebrará el piadoso ejercicio del Vía Crucis con la sagrada imagen del Santísimo Cristo del Amor. Desde hace unos años, la cofradía tomó el acuerdo que este acto de culto estuviese destinado a la visita de las personas enfermas que se encuentran en la feligresía de Jesús Divino Obrero y que les resulta imposible ver la imagen. “De este modo tan fraterno, la Hermandad lleva al Señor del Amor a las casitas donde existen personas impedidas y enfermas”, ha subrayado la corporación en un comunicado difundido al efecto.

El Vía Crucis se celebrará el viernes 5 de abril tras la celebración de la Eucaristía preceptiva que será a las 20.30 horas. Al término de la misa se formará el cortejo que recorrerá diversas calles de la feligresía hasta llegar a la Residencia que Cáritas tiene en el barrio. Al finalizar el piadoso ejercicio se expondrá la bendita imagen del Cristo del Amor a la veneración de los fieles en solemne besapiés. Finalmente, se trasladará a su paso procesional donde será entronizado.