Infinidad de momentos vividos esta Semana Santa permanecerán grabados en nuestra retina, tras lo especial que ha resultado volver a ver capirotes y pasos por nuestras calles, tan triste durante estos dos últimos años.
La Hermandad de la Estrella de Córdoba, amén de las inclemencias meteorológicas sufridas el Lunes Santo, había de volver a la Huerta de la Reina el Domingo de Resurrección. Una jornada tan histórica como cargada de emociones, que devolvió a los titulares de la corporación de San Fernando a su sede canónica.
En los últimos compases de la vuelta de la dulcísima Virgen de la Estrella, concretamente por la Plaza Cardenal Toledo, sonaba la marcha «Rocío», una de las composiciones más populares de la Semana Santa andaluza. Interpretada por la brillante Banda de Música de la Estrella, perteneciente a la propia cofradía cordobesa, regaló momentos imborrables a los allí presentes.
Una obra que cuenta con el característico solo de flautín que desemboca en la parte final de la marcha, y que era interpretado por Siria, que se situaba a escasos centímetros del azulado manto de la dolorosa de Juan Ventura, aportándole, si cabe, más emotividad aún a tan bello momento. Todo ello tras haber afrontado la formación musical una Semana Santa muy cargada de compromisos, sin que ello fuera óbice para que diera todo lo bueno de sí misma que tenía para mayor gloria de su Virgen.
Más allá de la indudable plasticidad del momento, éste encerró una carga emotiva que pocos conocen. En esa plaza, cada año que la banda pasa es un año en el que dan las gracias por seguir, ya que allí fue donde José de la Fuente, padre del actual director, Matías de la Fuente, sufrió un infarto allá por el Miércoles Santo de 2014, cuando la banda acompañaba a la Virgen de la Paz y Esperanza precisamente por la Plaza Cardenal Toledo. Algo que tuvo como consecuencia que su hijo tomara las riendas de la banda tal y como viene haciendo hasta la actualidad. Como nota añadida, ese mismo Miércoles Santo también sufrió un infarto Rafael Muñoz, quien comandaba la cuadrilla de la dolorosa de Cerrillo, antes de salir la procesión. Gracias a Dios, ambos superaron aquel día y continúan aportando lo mejor de ellos a la Semana Santa cordobesa. Uno como profesor de viento madera en la escuela de música de la Banda de la Estrella, además de ser un componente más con su clarinete y el otro al frente de Ntra. Sra. del Mayor Dolor en su Soledad, de la Hrrmandad del Caído.
Se tuvo muy presente a la cofradía del Miércoles Santo en ese tramo del itinerario, y es que la elección de la marcha «Rocío» en ese enclave corresponde a la estrecha relación de la hermandad del Miércoles Santo cordobés con el Rocío es más que palpable, con la presencia, por ejemplo, de una réplica de la Blanca Paloma en la calle central de la candelería del palio de la Paz. Un componente en recuerdo a la corporación capuchina que se hace más palpable cuando poco después, en Conde Torres Cabrera, cerca de la emblemática Plaza de Capuchinos, sonaba la popular marcha «Paz y Esperanza», dedicada a la Blanca Paloma de Capuchinos.





