El obispo de Málaga interpela al mundo cofrade y advierte del riesgo de reducir las procesiones a «desfiles pomposos»

La Iglesia malagueña ha inaugurado un tiempo de reflexión intensa para las hermandades y cofradías con el inicio de unos ejercicios espirituales presididos por el obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué, quien ha lanzado un mensaje de fuerte calado pastoral al advertir que sin Cristo en el centro de la vida del cofrade, las procesiones pierden su sentido y se transforman en meros desfiles pomposos.

Primer contacto amplio del obispo con las cofradías de la diócesis

El encuentro, celebrado en la iglesia de los Santos Mártires, ha supuesto el primer ejercicio espiritual dirigido por Satué al conjunto del mundo cofrade desde su llegada a la diócesis hace cinco meses, así como su primer acercamiento pastoral amplio a directivos y cofrades de base. La convocatoria cuenta con la colaboración de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga y la Delegación Diocesana de Hermandades, y se desarrolla durante cinco jornadas consecutivas, del lunes 9 al viernes 13 de febrero.

Preparación interior ante la Cuaresma y la Semana Santa

El ciclo se plantea como un itinerario espiritual previo a la Cuaresma, que comenzará el Miércoles de Ceniza, el próximo 18 de febrero, y a la Semana Santa, cuyo inicio está fijado para el Domingo de Ramos, 29 de marzo. El templo de los Mártires registró una numerosa asistencia, especialmente de miembros de juntas de gobierno, evidenciando el interés suscitado por esta propuesta de renovación interior.

Una llamada directa a recuperar el núcleo de la fe

En su primera meditación, el prelado centró su reflexión en la necesidad de volver al fundamento esencial de la vida cofrade, subrayando que no basta con multiplicar actividades si se pierde el sentido profundo de la fe. Según expuso, la fe es el fuego que da coherencia a las procesiones, a la formación, a la acción social y a la vida fraterna, insistiendo en que ese fuego tiene nombre propio: Jesús de Nazaret.

Crítica a una religiosidad vacía y meramente externa

Uno de los mensajes más contundentes de su intervención fue la advertencia contra una vivencia superficial o rutinaria de la religiosidad popular. En este contexto, Satué afirmó que cuando Cristo deja de ser el eje de la vida del cofrade, las celebraciones se vacían de contenido, llegando a convertirse en ritos sin alma. Sin Cristo, las procesiones son solo desfiles pomposos, la formación se degrada en mera propaganda y la caridad se reduce a limosna sin corazón, recalcó ante los asistentes.

Discernir entre la rutina y el fuego interior

El obispo invitó a los cofrades a examinar su vivencia personal y comunitaria, planteando si el fuego de Jesucristo es perceptible en las procesiones, en la catequesis, en la acción social y en la vida familiar, o si, por el contrario, predomina la inercia y la repetición sin convicción. Esta llamada al discernimiento fue presentada como un ejercicio de honestidad espiritual imprescindible.

Un itinerario espiritual progresivo

Los ejercicios espirituales, dirigidos personalmente por monseñor Satué, siguen un recorrido pedagógico y espiritual. La primera jornada estuvo dedicada a reconocer y agradecer los dones recibidos, poniendo el acento en la acción de gracias como actitud central del creyente. En este sentido, recordó que la Eucaristía es el acto litúrgico fundamental del cristiano y que su propio significado remite a vivir agradecidos de forma permanente.

«Poner los ojos fijos en Jesús»

Durante una meditación de algo más de cuarenta minutos, el obispo insistió en la necesidad de centrar la vida cristiana en la mirada a Cristo, advirtiendo que apartarse de Él conduce inevitablemente a la confusión espiritual. Presentó además una imagen de Dios alejada del miedo, describiéndolo como ternura, misericordia y cercanía, un Padre que es fuente de vida y compasión.

La identidad cristiana como punto de partida

Satué profundizó en la identidad más honda del creyente, afirmando que la respuesta esencial a la pregunta sobre quién es el cristiano solo puede ser una: hijo amado de Dios. Desde esta convicción, animó a los cofrades a vivir desde la gratitud, recordando que la vida no es una conquista personal, sino un don recibido, por el que se debe dar gracias en lo cotidiano: la vida, el trabajo, el pan, la cultura, las personas y la fe.

Las próximas jornadas del retiro espiritual

El programa continuará este martes con una reflexión centrada en el reconocimiento del pecado y la experiencia del perdón. El miércoles se abordará la llamada de Jesús a construir el Reino de Dios en la vida diaria, mientras que el jueves se dedicará al sentido de la cruz y las dificultades del camino cristiano. El ciclo culminará el viernes con la contemplación de la Pascua y el envío a ser testigos de esperanza, a las puertas del inicio cuaresmal.

Invitación a una renovación profunda del mundo cofrade

Desde la Agrupación de Cofradías, se ha subrayado que estos ejercicios constituyen un itinerario espiritual unitario, pensado para ser vivido en su totalidad como una preparación coherente y completa. La entidad ha expresado su deseo de que este tiempo de oración y reflexión sea una ocasión privilegiada de renovación interior y fortalecimiento de la fe, en comunión con la Iglesia diocesana.