La pieza bordada por Rodríguez Ojeda en 1903 ha sido sometida a una minuciosa intervención de conservación
La Hermandad del Gran Poder recuperará en la mañana de este sábado todo el esplendor de una de las piezas más significativas de su patrimonio procesional. Antes de la apertura de la basílica del Señor de Sevilla, está previsto el regreso del palio de María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, tras culminar los trabajos de limpieza realizados en el prestigioso taller del bordador ecijano Jesús Rosado Borja.
La intervención ha estado centrada en la conservación y puesta a punto del conjunto bordado, una obra histórica ejecutada en 1903 por el célebre bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que constituye uno de los elementos más emblemáticos del patrimonio textil de la corporación.

Tres meses de trabajo especializado
El proceso de restauración se ha prolongado durante tres meses, periodo en el que dos oficialas especializadas han desarrollado las distintas tareas necesarias para la correcta conservación del conjunto. Durante este tiempo, la hermandad ha mantenido un seguimiento constante de los trabajos, con varias visitas al taller para comprobar el desarrollo y la evolución de la intervención.
Las labores han abarcado la totalidad de los bordados del palio, incluyendo el techo de palio, las sedas de la gloria, los bordados de las caídas y el fleco que remata estas piezas, con el objetivo de devolver al conjunto su estado óptimo de conservación.
Un proceso de limpieza meticuloso
El tratamiento aplicado ha requerido un procedimiento técnico minucioso que comenzó con la retirada de restos de cera acumulados en el techo de palio, fruto del uso durante los cultos y las salidas procesionales. Posteriormente se realizó una microaspiración controlada para eliminar partículas de polvo y suciedad sin comprometer la integridad de los materiales.
Una vez completadas estas primeras fases, el conjunto fue sometido a una limpieza químico-manual, procedimiento que permite actuar con precisión sobre los bordados y las sedas sin alterar sus características originales.
Recuperación de una obra histórica
Con la finalización de estos trabajos, el palio vuelve a su sede habitual, recuperando la presencia y el esplendor de una de las piezas más representativas del bordado sevillano de comienzos del siglo XX. La intervención garantiza así la correcta conservación de una obra firmada por Rodríguez Ojeda en 1903, figura fundamental en la evolución del bordado procesional.
El regreso del palio a la basílica del Señor de Sevilla pone fin a tres meses de trabajo especializado y devuelve al patrimonio de la hermandad una pieza esencial que forma parte de su identidad histórica y artística.





