A pulso aliviao, Opinión

¡El papa hace el indio, otra vez!

«La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía», decía Ghandi. Realmente no es fácil lograr esa triple comunión, pero posiblemente es lo que ha experimentado esta semana el Santo Padre Francisco en Canadá, aunque su felicidad no pueda extenderse a todos los católicos.

Y es que el papa ha optado nuevamente por bajar al barro político e histórico, en lugar de mirar a ese futuro de concordia y paz que tanta falta hace en el mundo. Seguramente el sucesor de Pedro no buscaba generar polémica ni levantar ampollas pasadas, pero desgraciadamente lo ha conseguido.

El polémico gesto de Francisco que tanto ha enfadado a diversos sectores y, por qué no decirlo, países católicos, ha sido la humillación al pedir perdón en tierras canadienses por el dolor que les han podido causar los cristianos a los indígenas en siglos pasados.

Así lo indicaba literalmente el pontífice, tal y como recogía el portal BBC News: «Pido humildemente perdón por el mal cometido por tantos cristianos contra los pueblos indígenas», dijo el pontífice de 85 años al reconocer formalmente que «muchos miembros de la Iglesia» han cooperado en «la destrucción cultural y la asimilación forzada».

El obispo de Roma y líder de la cristiandad culpaba a sus miles de millones de fieles en todo el mundo de ayudar a la destrucción cultural de los indígenas ofreciendo un discurso totalmente parcial y sectario, pues no valora en ningún momento la labor de alfabetización que se hizo con los indígenas, o la propia cristianización de muchas tierras del lugar.

Ya ocurrió lo mismo en septiembre del año pasado, cuando el papa Francisco pidió perdón por los errores cometidos por los cristianos en la conquista de América, lo cual originó la respuesta contundente de la mismísima Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

En definitiva, más allá de los errores provocados en un momento histórico que a nadie interesa ya por el tiempo que ha pasado, el papa Francisco debería matizar unas declaraciones que no ayudan en absoluto a unir a los supuestos pueblos enfrentados, sino simplemente a abrir heridas cicatrizadas.