La histórica parroquia de Sant Agustí del Raval, sede canónica de la hermandad barcelonesa, formará parte de la agenda pontificia del próximo 10 de junio
La próxima visita del papa León XIV a Barcelona incluirá un episodio de notable simbolismo para el universo cofrade, aunque con un matiz geográfico que podría inducir inicialmente a confusión: el Pontífice visitará a la Esperanza Macarena y al Gran Poder, pero no a las veneradas imágenes sevillanas, sino a los titulares de la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena de Barcelona, corporación radicada en la iglesia de San Agustín, en pleno barrio del Raval, cuya sede canónica será escenario de un encuentro incluido dentro de la agenda prevista para el próximo 10 de junio.
La presencia del Pontífice en este templo se enmarca en un encuentro con la comunidad agustina de Sant Agustí del Raval, orden religiosa a la que pertenece el actual Papa, Robert Prevost, hoy León XIV, y con la que mantiene una vinculación personal fruto de visitas previas a Cataluña y relaciones cultivadas años antes de su elección. Según informaciones procedentes de fuentes eclesiales, el acto tendrá lugar durante la mañana del 10 de junio, antes del desplazamiento papal hacia Montserrat, configurándose como una de las primeras escalas de una jornada especialmente intensa que culminará por la tarde en la Sagrada Família.
Una visita marcada por la relación personal del Pontífice con la comunidad agustina
El encuentro previsto en la parroquia consistirá en un acto breve de carácter religioso, previsiblemente una oración compartida o una lectura conjunta junto a la comunidad agustina local. La elección de esta parada responde a una lógica estrechamente vinculada tanto al itinerario espiritual del Pontífice como a su propia biografía religiosa, dado que León XIV pertenece a la orden de San Agustín y conoce personalmente a varios de los religiosos establecidos en Barcelona desde anteriores visitas.
La relación del actual Papa con esta comunidad no es reciente. En diciembre de 2024, meses antes de su elección al solio pontificio, integrantes de la comunidad agustina barcelonesa compartieron en Roma conversación y mesa con quien entonces era aún el cardenal Robert Prevost. Del mismo modo, el Pontífice había visitado anteriormente enclaves vinculados a la presencia agustiniana en Cataluña, entre ellos la comunidad establecida en Sant Roc de Badalona, donde acudió en 2017 en dos ocasiones, según ha recordado el prior local de los agustinos en Barcelona, el padre Denis, quien lo definió hace un año como “una persona muy sencilla, muy preocupada por el aspecto social”.
La comunidad agustina de Barcelona está integrada por las parroquias de Sant Agustí y de la Mare de Déu del Carme, ambas localizadas en el entorno del Raval, espacio urbano donde el Pontífice desarrollará esta visita privada de fuerte contenido espiritual y pastoral.
La Macarena y el Gran Poder de Barcelona: una hermandad nacida de la nostalgia andaluza en Cataluña
La relevancia de esta visita adquiere un matiz singular al celebrarse precisamente en el enclave donde tiene su sede la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, corporación fundada en 1965 por un grupo de andaluces asentados en Barcelona que deseaban preservar y proyectar la devoción profesada a la Esperanza Macarena sevillana fuera de Andalucía.
La hermandad obtuvo en aquel momento el consentimiento de la corporación homónima de Sevilla y fue erigida inicialmente bajo la denominación de Cofradía de Nazarenos del Santo Rosario y María Santísima Nuestra Señora de la Esperanza, estableciendo su primera sede canónica en la basílica de Santa María del Pino. Posteriormente trasladó su actividad a la iglesia de San José y Santa Mónica, hasta que en 1971 incorporó a sus titulares la advocación de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, inspirada igualmente en la arraigada devoción sevillana.
Con el paso del tiempo, la corporación fijó definitivamente su sede en la iglesia de San Agustín, templo al que acudirá ahora el Pontífice, consolidándose como una de las hermandades andaluzas más representativas establecidas fuera de Sevilla. La entidad posee además el rango de pontificia, vinculado al hecho de haber pertenecido a ella el cardenal-arzobispo Marcelo González Martín, así como el carácter de real, al figurar entre sus miembros personalidades públicas como Pascual Maragall, Jordi Pujol o incluso los Reyes de España.
Montserrat, la Sagrada Família y una intensa agenda institucional del Papa en Barcelona
Tras el encuentro en Sant Agustí del Raval, el Pontífice emprenderá viaje hacia Montserrat, donde está previsto un acto multitudinario en el exterior del monasterio, complementado por un programa de carácter más reservado que incluirá la veneración a Nuestra Señora de Montserrat y una comida junto a los monjes de la abadía.
La jornada culminará por la tarde en la Basílica de la Sagrada Família, donde hacia las 19:00 horas se desarrollará una ceremonia litúrgica coincidente con dos hitos especialmente simbólicos: la inauguración de la torre de Jesucristo, la más elevada del templo con 172,5 metros de altura, y la conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
Para facilitar la movilidad y la seguridad durante el desarrollo del acto, la calle Marina permanecerá cortada al tráfico, mientras que quienes no puedan acceder al interior del templo podrán seguir la ceremonia mediante la instalación de entre cuatro y seis pantallas gigantes en las inmediaciones. La celebración incluirá igualmente la bendición de la Cruz y un posterior encuentro festivo descrito como una “fiesta” por el presidente de la Fundació Sagrada Família, Esteve Camps.
La visita papal arrancará el 9 de junio, jornada en la que León XIV llegará a Barcelona procedente de Madrid. Aunque el itinerario definitivo aún no ha sido confirmado oficialmente por el Vaticano, diversas informaciones apuntan a que el Pontífice se desplazará en avión, mientras la comitiva eclesiástica podría hacerlo en tren. Asimismo, permanece pendiente de confirmación institucional un eventual acto multitudinario en el Estadi Olímpic de Montjuïc, mencionado en distintos ámbitos organizativos aunque todavía no oficializado.





