Veintitrés años después de una visita inolvidable, el Santo Padre volverá a encontrarse con una de las imágenes que marcaron su memoria: el Cristo de la Expiración. Será en Roma, durante un histórico Jubileo de las Cofradías.
Una experiencia que germinó en Sevilla
Corría el año 2002 cuando Robert Prevost, entonces Prior General de la Orden de San Agustín, recorría las calles de Sevilla durante la Semana Santa. Sin saberlo, aquel viaje marcaría su sensibilidad espiritual para siempre. Entre la solemnidad de los cortejos y el fervor de los fieles, hubo un instante que se grabó en su retina: la salida del Santísimo Cristo de la Expiración, conocido popularmente como El Cachorro, desde la Basílica del Patrocinio, en pleno Viernes Santo. Así lo desvela la hemeroteca, un auténtico tesoro en el que siempre es aconsejable bucear de cuando en cuando.
Aquel religioso observó la escena desde la Puerta de Palos de la Catedral. Lo que presenció no fue solo un desfile procesional; fue una expresión viva de fe, una catequesis popular revestida de arte barroco. El dramatismo del rostro del Cristo moribundo, su postura, el recogimiento del cortejo… Todo conmovió profundamente al hoy Papa León XIV.
Otras vivencias sevillanas
Durante aquella visita, Prevost no se limitó a presenciar las cofradías. Se adentró en la Sevilla conventual, donde compartió momentos con las comunidades religiosas de clausura. En el convento de San Leandro, la entonces abadesa, sor Natividad Rodríguez, recuerda su figura con gratitud: “Era un hombre cercano, muy amable, con un trato exquisito hacia nosotras”.
Las monjas le ofrecieron las tradicionales yemas, que degustó con gusto, interesándose por su elaboración artesanal. También visitó el convento de la Encarnación, en pleno corazón de la ciudad. Aquel contacto con la espiritualidad contemplativa sevillana completó un viaje que caló hondo en su alma.
El Cachorro viaja a Roma: una cita con la historia
Más de dos décadas después de aquella Semana Santa que tanto le marcó, el Papa ha querido que El Cachorro esté presente en el Jubileo de las Cofradías, que se celebrará en Roma del 16 al 18 de mayo de 2025. La imagen estará expuesta en la Basílica de San Pedro entre el 14 y el 16 de mayo, junto a María Santísima de la Esperanza, de la Archicofradía malagueña de El Paso y la Esperanza.
El momento culminante será el sábado 17 de mayo, cuando ambas imágenes participen en una magna procesión que recorrerá 3,75 kilómetros por calles de Roma, hasta la Piazza Celimontana, al pie de la basílica de San Juan de Letrán.
Un encuentro cargado de simbolismo
Para el Papa, este reencuentro no es simplemente una efeméride: es la culminación de una vivencia espiritual que comenzó en Sevilla. El Cristo de la Expiración no solo le emocionó en su expresión artística, sino que encarnó una forma de entender la fe desde la carne del pueblo.
Para Sevilla, esta histórica participación en Roma es mucho más que un traslado: es un acto de comunión universal, una reafirmación de su identidad católica y una oportunidad de testimoniar, ante el mundo, la hondura espiritual de su Semana Santa.
De la orilla del Guadalquivir a la Ciudad Eterna
El viaje de El Cachorro desde Triana a Roma será un hito sin precedentes, no solo en la historia de la hermandad, sino también en la memoria de una ciudad que vive la religiosidad con intensidad y belleza. En mayo de 2025, cuando el Papa León XIV se cruce de nuevo con aquella imagen que le marcó el alma, se cerrará un círculo. Uno abierto hace más de veinte años al paso de una cofradía… y que ahora se consuma en el corazón de la cristiandad.





